miércoles, 15 de diciembre de 2010

Marta Domínguez: Cuando cae un mito



Ya han pasado unos días desde que saltó la noticia de Marta Domínguez pero no se me pasa el cabreo. Cuando empezaba cualquier gran competición de atletismo siempre me marcaba en rojo tres finales en el calendario: la del 1.500, la de los 100 metros lisos y la de Marta Domínguez. Su valentía, su sonrisa y la cinta rosa que le regalara su abuela en sus comienzos y que la palentina agitaba en el aire al cruzar la meta, me tenían totalmente ganado.

Tengo que reconocer que se me ha caído un mito, no tanto porque se haya dopado sino porque, según parece, traficaba con productos dopantes y el entramado al que pertenecía se los vendía a algunos atletas consagrados pero también a chicos jóvenes que comenzaban a entrenarse en la Blume con toda la ilusión del mundo. Quizás, como dice Juanma Castaño, sea mejor no tener ídolos.

Ahora que nos hemos sacado la venda de los ojos, parece que esto viene de lejos y hace más de 25 años que se instauró el dopaje más o menos generalizado en el atletismo español con la llegada de Eufemiano Fuentes a la Federación Española de Atletismo. Y es que, según publica hoy Público, Fuentes trabaja con Marta Domínguez desde 1999.

Va a ser verdad lo que escribe en su blog el periodista deportivo Martí Perarnau, olímpico en Moscú 80 en salto de altura, y el atletismo ha muerto: "Hemos perdido esta batalla frente a los mafiosos, ilusionistas y vendedores de ungüentos de serpiente. Perdimos la batalla hace treinta años, de hecho."

No hay comentarios:

Publicar un comentario