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martes, 22 de junio de 2010

Raymon Domenech, por Enric González



Ser culto o incluso intelectual no es, reinsisto, un problema en sí mismo. Guardiola, por ejemplo, es un tipo culto, pero antes de que el Barça saltara al césped para disputar la final de Roma, enardeció a sus jugadores con unas imágenes de Gladiator. Domenech, en cambio, preparó a sus jugadores de la sub 21 (chavales llamados Zidane, Thuram y Makelele) para un partido trascendental llevándoles a ver la trepidante obra teatral Endgame, de Samuel Beckett. Les hago una brevísima sinopsis de Endgame: son cuatro personajes, uno inválido, otro que no puede sentarse y dos sin piernas que viven entre basuras; la frase esencial de la obra es “no hay nada más divertido que la infelicidad”. ¿Captan la diferencia entre el culto inteligente y el culto imbécil?"


Hoy Francia ha dicho adiós al Mundial tras una triste participación y después de ir de polémica en polémica, con su técnico Raymond Domenech siempre en el punto de mira hasta el final. Sobre el seleccionador francés habla Enric González en Dibuje, maestro, su blog futbolístico durante la cita sudafricana y uno de los blogs imprescindibles para seguir el Mundial en la red, junto al de Àxel Torres y el del Bar Deportes.

lunes, 3 de agosto de 2009

Adiós al Sir del fútbol

El pasado viernes fallecía a los 76 años de edad Sir Bobby Robson. Hoy en El País, el periodista británico John Carlin le dedica el siguiente artículo:


Robson, pasión por el balón y la vida

En julio de 1995, cuando entrenaba al Oporto, a Bobby Robson (Langley Park, Inglaterra; 1933) le diagnosticaron un tumor maligno en el cerebro. El especialista del hospital Royal Marsden, de Londres, le explicó todos los detalles de la compleja operación a la que se tendría que someter. Cortarían por encima del labio superior, alrededor de la nariz; abrirían un agujero en el paladar y, si todo iba bien, le extraerían un trozo de tejido canceroso del tamaño de una pelota de golf.

Su esposa, Elsie, me contó que la respuesta de Robson fue: "Vale. ¿Cuándo podré volver a trabajar?". El médico no dijo nada, recordó Elsie Robson. Le miró, boquiabierto. Había explicado el temible procedimiento a sus pacientes muchas veces, pero nadie había respondido con tan seca tranquilidad. El médico sabía además que, después de semejante operación, uno no se recupera lo suficiente para volver a hacer una vida normal. Pero Robson era un hombre fuera de lo común. Pasado un mes, ya estaba hablando por teléfono mañana y noche, planeando la temporada entrante. En noviembre volvió al trabajo, seis meses después conquistó el campeonato portugués y en la temporada siguiente, la de 1996-97, ganó tres trofeos con el Barcelona de Ronaldo: Recopa, Copa del Rey y Supercopa de España.

Bobby Robson, que murió el viernes pasado, a los 76 años, tras perder la última de sus cinco batallas contra el cáncer, elevó el concepto loco por el fútbol a una categoría desconocida. "Es mi droga, es mi vida", decía Robson, que ejerció como profesional durante 60 años, que jugó para la selección inglesa y después la entrenó, que ganó títulos en cuatro países. Vivía un partidillo de entrenamiento, seis contra seis en un campo reducido, con la misma intensidad que una final; veía todo el fútbol que podía en televisión, todas las Ligas de todos los países, y trataba a sus jugadores como si fueran sus hijos. Cuando estaba en el Barcelona, no se cansaba de hablar del talento puro de Ronaldo o de la tenacidad de Luis Enrique, en cuya dedicación al trabajo Robson veía un fiel reflejo de la suya. "I love Luis Enrique", me dijo una vez; "I love him!" ["¡adoro a Luis Enrique, le adoro!"].


Pero Robson no sólo amaba el fútbol. Amaba la vida. Vivía cada día, cada hora, cada minuto con el más puro entusiasmo, como un niño con un juguete nuevo, en un estado de permanente excitación. Estuve una mañana paseando con él en Sitges, el pueblo en el que vivió cuando entrenaba al Barcelona. Cualquiera que nos hubiera visto habría pensado que él trabajaba para una inmobiliaria y me quería vender una casa: "¡Mira las flores en esa terraza! ¡Qué preciosas!, ¿no? ¡Mira el paseo marítimo! ¡Qué grande! ¡Mira ese olivo! ¡Dos mil años! ¡Desde antes de Cristo!". Me acuerdo de que nos acercamos a una tienda en la que vendían cuadros. "Mira esos paisajes", me dijo; "esas mujeres vestidas de negro. ¡Qué belleza!".

A Robson le encantaba Sitges, y Barcelona también. "La catedral, las obras de Gaudí, el paseo de Gracia, Santa María del Mar: wow, wow, wow! ", exclamaba. Descubrí que sentía pasión por el teatro y que incluso de vez en cuando leía novelas. Y que le gustaban otros deportes. Veía rugby, jugaba al golf. Lo curioso es que le quedase energía para el fútbol, deporte del que vivía, pero que además amaba como el más apasionado forofo. Iba a ver partidos en campos ajenos por el puro disfrute de hacerlo, sin que hubiera ningún motivo profesional.

Una noche volvimos a su casa en Sitges a la 1.45 de la mañana. Estaba agotado. Había sido un día largo. El Barça jugaba contra el Madrid en menos de 48 horas. Pero se quedó despierto hasta las 2.25, hora en la que pasaban en televisión los resúmenes de un par de partidos (de poca trascendencia, recuerdo) que se habían disputado esa noche en Inglaterra.

Murió el viernes por la mañana. Desde el lunes había estado en la cama, agonizando. ¿Pero qué hizo el domingo? Fue a un partido. Un partido benéfico, en su honor, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Fue en Saint James Park, el estadio del Newcastle, el equipo que iba a ver jugar con su padre cuando era pequeño. La ovación con la que le recibió el público cuando entró en un campo de fútbol por última vez, en una silla de ruedas, combinó afecto, orgullo y admiración. Hay muchas ovaciones en el mundo del fútbol. Pocas han sido tan merecidas como ésa.

lunes, 6 de abril de 2009

Rafael Muñoz, récord mundial de los 50 mariposa

Rondando las 17.10 horas, Rafael Muñoz hizo un gesto muy característico de los campeonatos de natación en los que ha participado. Se fue a una campana que adorna el modélico Centro Acuático de Málaga para dar fe de que había batido un récord. Otro. Hasta ese momento, todo podía ser normal porque el cordobés está acostumbrado a este tipo de episodios.



Pero el récord que acababa de destrozar no era uno cualquiera ni uno más. Sencillamente, era su primer récord del mundo. Palabras mayores. La confirmación de todos mejores augurios que se habían agolpado sobre su imponente espalda durante las últimas horas. Rafael Muñoz Pérez (habría que plantearse lo de ponerle el don por delante desde ya) acababa de convertirse en el hombre más rápido de la historia de la humanidad en cubrir la distancia de 50 metros en la especialidad de mariposa. Un lujo al alcance de los elegidos.

Muñoz, que venía avisando de una gesta tan magna desde hacía semanas, consiguió un registro que jamás se borrará de su memoria: 22.43. El cordobés esquinó en más de medio segundo los 22.96 que hasta la fecha reinaban en el panorama internacional gracias al surafricano Roland Schoeman. Ni que decir tiene que Phelps y Cavic, entre otros grandes, ya tienen muy marcado el nombre de este emblema del deporte cordobés de cara al Mundial de Roma, donde ya no será el simpático «español», calificativo con el que conocen a Muñoz en Marsella. Por cierto, un emblema que sólo tiene 22 años y mucho mundo por recorrer.

Por momentos, el tiempo pareció detenerse en Málaga. Los congregados asistieron ensimismados al pasaje más dulce para un deporte que no termina de despegar en este país. Un récord del mundo en una piscina española, rememorando los tiempos de López Zubero o Sergi López. Sin duda, una proeza de la que esperaban continuación en la final, que se celebraba hora y media después. Además, y aunque resultara paradójico, al cordobés le quedaba el trámite de hacer la mínima (23.64) para entrar en la lista de seleccionados para el Mundial. Evidentemente lo hizo, aunque no pudo pulverizar su propio récord mundial. Muñoz firmó 22.45. Por lo tanto, no se puede hablar de casualidad en su gesta. Con todo, su bendito inconformismo le llevará a Montpellier para intentar rebajarlo dentro de dos semanas. Eso sí, en mitad del revuelo mediático, Muñoz se zambulló en la piscina anexa para relajarse y... recrearse.


Vía | ABC

jueves, 19 de marzo de 2009

Benítez renueva con el Liverpool

Rafael Benítez, entrenador del Liverpool FC, ha finalizado con las especulaciones sobre su futuro en Anfield después de renovar con el conjunto inglés hasta 2014. "Amo este club, a su afición y a la ciudad. No puedo decir nada para no quedarme", comentó el técnico español.


Nuevo capítulo

El ex entrenador del Valencia CF ha prorrogado su contrato los próximos cinco años tras encadenar nueve brillantes días en los que logró dos grandes victorias ante el Real Madrid CF y el Manchester United FC. "Mi corazón está con el Liverpool, así que estoy encantado de firmar este nuevo contrato. Siempre he dejado claro que quería estar aquí mucho más tiempo, y cuando complete mi nuevo contrato significará que he pasado una década en el Liverpool, un club con una increíble historia y gran patrimonio. Mi objetivo es defender estos valores y ayudar a crear un nuevo capítulo en nuestra historia", subrayó Benítez.

Títulos

Benítez llegó a Anfield en 2004, sustituyendo en el cargo a Gérard Houllier y después de guiar al Valencia a la conquista de la Copa de la UEFA y de la Liga la temporada anterior. Aquel éxito continuó con la famosa remontada del Liverpool ante el AC Milan en la final de la UEFA Champions League en su primera campaña. Sin embargo, el conjunto transalpino se vengó dos años después, aunque Benítez guió a los reds al triunfo en la FA Cup de 2006. Aunque el título de la Premier League se le sigue resistiendo la victoria por 1-4 en Old Trafford ha reavivado las esperanzas del Liverpool para esta temporada.

Gran momento

"Rafa continuará controlando el equipo. Podemos buscar un gran fútbol y éxito en el campo. Después de nuestras excelentes victorias ante el Real Madrid y el Manchester United estamos en un gran momento de cara al tramo final de la temporada", comentó el co-propietario del club George Gillett. El Liverpool conocerá su próximo rival en los cuartos de final de la UEFA Champions League este viernes en el sorteo que se celebrará en Nyon, Suiza, a las 12:00 CET.

Vía | UEFA.com

martes, 4 de marzo de 2008

Sania Mirza, gran defensora de la mujer musulmana, tira la toalla

Nació en Bombay hace 21 años, es la número 32 del tenis femenino mundial y, aunque muchos piensan que no hay barreras para ella, hay una prueba que se resiste duramente a Sania Mirza: jugar en casa sin enfrentarse al juicio moral de la conservadora sociedad india. Sania Mirza no jugará en el Abierto de Bangalore que se disputa esta semana en esa ciudad india meridional para evitar la polémica que desatan en su país las minifaldas y camisetas ajustadas que luce en los partidos.

"Cada vez que juego en la India ha habido algún tipo de problema. Por eso, mi mánager y yo hemos pensado que lo mejor es que no juegue esta vez", dijo la tenista musulmana el día que anunció su decisión de no participar en Bangalore.

Los sectores más radicales y los guardianes de la moral india han encontrado en Sania Mirza un blanco perfecto: joven, risueña, deportista, desenfadada, con aires occidentales y, además, mujer. Mirza ha roto moldes en su país por ser la primera india en irrumpir entre las 50 mejores jugadoras del mundo, la primera en alcanzar la cuarta ronda de un 'grand slam' y la primera en ganar un título de la WTA, pero sobre todo por hacer públicas sus opiniones sobre temas controvertidos.

A finales del pasado año la firma Adidas, una de las multinacionales más destacadas de ropa deportiva en el mundo del tenis, la fichó para ser imagen de su marca. En los inicios de su carrera como profesional, la revista británica News Statesment la escogió como una de las diez personas capaces de cambiar el mundo por ser el símbolo de la emancipación de la mujer musulmana. Consigue contratos millonarios, acapara artículos de prensa y tiene todo el potencial para convertirse en una estrella. El resultado es que cuenta con defensores y detractores, pero no deja a nadie indiferente.

"Sania no es solo una jugadora de tenis, sino también un auténtico fenómeno social", dijo a Efe una fuente cercana a la jugadora. "Cuando estás en medio de una competición necesitas la máxima concentración y mantener la vista en la pelota. Por supuesto toda la presión mediática, los rumores y las informaciones que se publican, no siempre ciertas, tienen efectos en los jugadores y no tienen ningún sentido", agregó.

La cantidad de páginas web diseñadas por sus seguidores es inacabable y en todas se leen auténticos eslóganes: 'Sania Mirza, la sensación de los adolescentes', 'la chica que rompe barreras' o 'el icono de la juventud'.

Su desplante al torneo de Bangalore despertó una oleada de reacciones que iban desde la solidaridad hasta la crítica por considerarla poco profesional. El ex capitán del equipo indio de Copa Davis, Naresh Kumar, calificó la decisión de "altamente inmadura" y fruto de un mal asesoramiento, según la prensa local.

Mientras, la fundadora del Movimiento de las Mujeres Musulmanas Indias, Zakia Jowhar, dijo a Efe que Sania es "un modelo a seguir no sólo por las mujeres musulmanas, sino por las mujeres indias en general". Según Jowkar, que sea mujer es determinante para desatar las críticas: "Si fuera un chico musulmán recibiría algo de presión, pero al ser mujer las recibe de una forma mucho más clara". La activista lamenta que está vez Sania haya cedido a la presión. "No sé qué ha llevado a Mirza a no querer jugar en la India de este modo, pero los radicales no pueden tomar las decisiones por ella".

Fuente: elmundo.es

lunes, 25 de febrero de 2008

Juande Ramos, en el paraíso

Juande Ramos (Pedro Muñoz, Ciudad Real, 1954) se palpaba las mejillas para dar crédito a lo que estaba viviendo. Se abrazaba a su ayudante, Gustavo Poyet. Guardaba la compostura pese a la euforia. Es un hombre contenido. Latino, pero contenido. Amante del fútbol británico durante tantos años, aterrizaba anoche en el paraíso. En Wembley, ante 90.000 espectadores y con un trofeo entre las manos: la Carling Cup, una especie de Copa de la Liga. Ante el rival más poderoso y odiado, el Chelsea. Y con un equipo, el Tottenham, que venía de una frustración muy antigua: nueve años sin ganar nada. Un título que da derecho al club del norte de Londres a disputar la próxima Copa de la UEFA.

Juande tocó otra vez el metal. Su sexto trofeo importante en dos años, los cinco primeros con el Sevilla. Un logro inmenso para un técnico que viene del entresuelo. Discreta carrera como jugador, escalada progresiva y paciente como entrenador. Clubes de Tercera, Segunda B, modestos de Primera... Y ahora, el Tottenham, un histórico venido a menos, un despojo de equipo en los últimos años que apuntaba al precipicio mientras Martin Jol fue su entrenador. Es decir, hasta hace cuatro meses. Cuando Juande decidió aceptar la oferta multimillonaria de los Spurs. Seis millones por temporada.

Táctica sencilla, pero segura; alimentación sana y grandes dosis de autoestima. Ésa fue la receta que administró Juande a un puñado de buenos futbolistas muy por debajo de sus posibilidades. Al pisar White Hart Lane, lo primero que hizo fue sentar a las dos figuras locales: Robbie Keane y Berbatov. Una manera de que se espabilaran. Ayer fueron los dos delanteros titulares. A continuación, pidió algunos refuerzos, uno fundamental: Woodgate, de 28 años, por el que el Tottenham pagó 11 millones al Middlesbrough en el mercado de invierno. Agradecido, Woodgate no solamente lideró y organizó ayer la defensa del Tottenham, sino que subió al ataque para sentenciar la final. Acudió a rematar una falta que iba a lanzar su compañero Jenan. Se despistó Terry en su marcaje y midió mal Cech la salida, el único fallo del superportero checo. Woodgate cabeceó, Cech rechazó y el balón rebotó en la cabeza del ex central del Madrid antes de caer mansamente en la red.

Era el minuto 3 de la prórroga y se culminaba así una remontada que Juande entendió como definitiva. Cerró su defensa con tres centrales y se preparó para resistir en los 27 minutos que quedaban del tiempo suplementario.

Avram Grant, el técnico judío del Chelsea que había recibido amenazas antisemitas durante la semana, soltó el lastre de Essien y Mikel, sus dos medios centro defensivos. Envió al abordaje a Ballack, Joe Cole y Kalou. Y entonces el portero Robinson, desastroso en el primer tiempo, se redimió con un par de despejes con los pies. Antes había permitido adelantarse a Drogba en un error colosal. Se colocó detrás de la barrera que él había dispuesto antes de que Drogba lanzara una falta desde la corona del área. Y, claro, el delantero marfileño le colocó el balón en el palo que supuestamente debía haber cubierto Robinson, titular a última hora en perjuicio del checo Cerny.

El partido fue áspero, sin la fluidez que suele reinar en la Premier, aunque el Tottenham tuvo más intención de ganar. Más intensidad. El Chelsea confió de nuevo en su pegada. Pero al regalo de Robinson respondió Bridge, el lateral izquierdo del Chelsea, con otro obsequio: un manotazo al balón que se convirtió en el penalti del empate. Lo transformó Berbatov con clase: esperó a que cediera el cuerpo de Cech hacia la izquierda y disparó suave a la derecha. Fue el principio del fin para el Chelsea. Y el paraíso para el entrenador manchego, que fue labrándose la gloria paso a paso.

Fuente: ELPAÍS.com

jueves, 21 de febrero de 2008

Vuelven los días felices

El primer contacto de Pau Gasol con la afición de los Lakers supuso más que una paliza a los Hawks de Atlanta (122-93) y más que un estreno de película. No importa siquiera que una competición que no da tregua obligara a jugar ya la pasada madrugada al equipo de oro y púrpura en Phoenix y nada menos que contra su antiguo coloso Shaquille O'Neal y su nuevo equipo, los Suns. La confirmación en Los Ángeles de los magníficos resultados y expectativas que ha generado el fichaje de Gasol despertó el entusiasmo de la afición y de una prensa que observa una vuelta a los mejores tiempos de la franquicia californiana. "Gasol debuta en L. A. como un dandi", tituló Los Angeles Times. "Vuelven los días felices", destacó el Daily News. "El Staples bendice a Gasol, el chico con cara de cheque de confianza al portador", comentó La Opinión.

El veterano base titular del equipo, Fisher, cuya taquilla en el vestuario está junto a la de Gasol, no pudo por menos que piropearlo después de los 23 puntos y 6 rebotes del español: "Hace las cosas fáciles. Tiene una mentalidad muy abierta y es muy inteligente, por eso se ha adaptado tan rápido al equipo". La figura del equipo, Kobe Bryant, no deja de mostrarse gratamente sorprendida por el rendimiento de su nuevo compañero. "Es increíble. Me parece que todo el mundo se alegra de tenerlo aquí", bendijo el 24 de los Lakers.

Valió la pena el estrés que sufrió Pau Gasol, que cuajó un magnífico partido con 23 puntos, los mismos que Bryant, y tuvo que multiplicarse incluso más fuera de la cancha. Una hora y media antes del partido compareció en una rueda de prensa que duró unos 12 minutos. Lo justo para comentar que sentía mariposas en el estómago ante su puesta de largo con la camiseta oro y púrpura ante la afición que llenó el recinto y que le esperaba con una inusitada expectación. El 16 de los Lakers vio cumplidos los deseos que expresó poco antes de saltar a la cancha: "Que sea un partido inolvidable y que todos disfrutemos". Acto seguido, Pau pasó a una sala contigua al vestuario en la que estaba instalado un estudio de la Fox Sports, la cadena que retransmite por televisión los partidos de los Lakers, y donde se sometió a una nueva entrevista. "No me va a dar tiempo ni de hacer unos tiritos", bromeaba Pau mientras iba de un lado para otro.

Pero el tiempo está absolutamente cronometrado y, después de someterse a un masaje, Gasol saltó a la cancha para practicar unos minutos a las órdenes de los entrenadores asistentes, todos ex jugadores: Kurt Rambis, Brian Shaw, Craig Hodges y el mítico Kareem Abdul-Jabbar. No tuvo apenas tiempo para ver a sus padres, Agustí y Marisa, y a su hermano pequeño Adrià, que todavía viven en Memphis pero que acudieron al partido. Luego, dentro del vestuario y mientras se vestía, atendió nuevamente a los periodistas en inglés, castellano y catalán.

En la grada las camisetas mayoritarias eran las del número 24, el de Kobe. Pero también había aficionados con las camisetas de Pau. La buena de verdad, la oficial, la que lleva bordado su nombre, su número y el nombre de los Lakers no está todavía disponible. Costará 180 dólares, unos 125 euros. A la espera de que llegue a las tiendas, se pueden encontrar algunas réplicas, con el amarillo más subido de tono y las letras y el número estampado en lugar de bordado, al precio de 38 euros. En la grada, la gente se entregó a su nuevo héroe con varias pancartas de ánimo. Welcome to Gasollywood, In Pau we trust o Problem Gasolved fueron algunas de las más celebradas. Como es habitual, en la primera final estuvieron celebridades como Jack Nicholson, Cameron Díaz y Tobey Maguire.

Nadie quiso perderse un acontecimiento que generó unas altísimas expectativas, las que esperan que los Lakers vuelvan a ser los Lakers de los mejores tiempos. Aquellos que cautivaron al mundo en los mágicos tiempos del showtime.

Fuente: ELPAÍS.com

viernes, 15 de febrero de 2008

Monica Seles, la mujer que pudo cambiar el tenis

Steffi Graf pasará a la historia del tenis como la segunda jugadora con más títulos individuales de Grand Slam (22), sólo por detrás de Margaret Court. Graf dominó casi a placer desde finales de los '80 y durante los '90. Todo hubiera podido cambiar si Monica Seles, que la noche de ayer jueves anunció su retirada definitiva, no hubiera sido apuñalada en Hamburgo en 1993.


El 13 de abril de 1993, en el torneo de Hamburgo, durante una pausa, un perturbado fan de Graf clavó un cuchillo en la espalda de la serbia que cambió el rumbo de la historia del tenis femenino. En ese momento, Seles era la número uno del mundo, un azote para Graf, sobre todo, en arcilla. Aunque la herida en el hombro sanó rápidamente, no ocurrió lo mismo con el alma de Seles, que entonces tenía 19 años. Gravemente afectada a nivel psíquico, la jugadora volvió a las canchas después de dos años y tres meses. El regreso no fue igual. Hasta ese instante, había ganado ocho títulos de Grand Slam. Cuando regresó, con otro cuerpo -más voluminoso-, y otra nacionalidad -la estadounidense-, sólo fue capaz de sumar un 'grande' más. A partir de la puñalada, Graf se aseguró 11 Grand Slams, la mitad de los que logró en toda su carrera.

Seles puso fin a su espectacular carrera de manera silenciosa. "He decidido terminar", señaló la ex número uno del mundo mediante un breve comunicado difundido por su representante en Miami. Sólo pocas semanas después de que la deportista de 34 años anunciara su regreso para finales de marzo, decidió poner sorpresivamente punto final a su carrera. "Hace un tiempo acaricié la idea de regresar", admitió la estadounidense nacida en Novi Sad (Serbia), que disputará en el futuro algunos partidos amistosos y empuñará la raqueta para fines benéficos.




En realidad, el tiempo de sufrimiento con las innumerables contusiones y reiterados dolores en la espalda y en las desgastadas articulaciones iban a terminar el próximo mes en Key Biscayne con su vuelta a las canchas. Era el momento de volver a disfrutar de la raqueta. "Me encanta jugar", señaló el 2 de diciembre al anunciar su regreso tras casi cinco años de pausa, prácticamente como regalo de cumpleaños. Sólo quería jugar los torneos más importantes. Sin embargo, los dolores siguieron, y los necesarios avances para regresar al mundo del tenis no se dieron. La consecuencia era inevitable: ya no aguanta más. La triste eliminación por 6-4 y 6-0 en primera ronda de Roland Garros 2003 frente a la rusa Nadia Petrova ingresará así a los anales de la historia como su último partido profesional.

Se retira así Monica Seles, la nueve veces ganadora de un Grand Slam, que venció en la legendaria final de Roland Garros de 1992 a Steffi Graf en el tercer set por 10-8 (ver vídeo de arriba). Tras 53 títulos y casi 15 millones de dólares en premios, llegó el fin profesional para la tenista que hoy reside en Florida y que el 11 de marzo de 1991 alcanzó por primera vez el número uno del mundo, donde permaneció por 178 semanas.

Fuente: elmundo.es

lunes, 11 de febrero de 2008

Un doble MVP que mira a la NBA

Rudy Fernández se ha convertido en el primer jugador de la historia que ha sido distinguido en dos ocasiones como jugador más valioso de la fase final de la Copa del Rey, tras liderar con su gran actuación (32 puntos) el triunfo (80-82) de su equipo, el DKV Joventut, ante el anfitrión, el Tau Cerámica.

El mallorquín, de 22 años (4 de abril de 1985), logró su primer título nacional con el equipo de toda su vida, la 'Penya', en el que milita desde las categorías inferiores, después de ganar la ULEB Cup -siendo 'MVP' de la misma- y lograr la medalla de oro en el Mundial de Japón en un 2006 especialmente prolífico para su carrera.

Fernández siempre fue un jugador precoz, y ya con 17 años debutó en la Liga ACB en la cancha del Real Madrid. Dos años más tarde, el cuerpo técnico del equipo verdinegro decidió que diese el salto definitivo a la primera plantilla, y esa misma temporada, con apenas 19 años, se confirmó como un jugador de un talento y unas posibilidades fuera de lo común.

Buena prueba de ello fue su brillante Copa del Rey en Sevilla en 2004, la primera que el escolta disputaba, y en la que sorprendió a todos los allí presentes liderando al conjunto verdinegro a la final, y aunque el Joventut no pudo alzarse con el título ante el Tau Cerámica, el mallorquín fue designado como MVP, contando tan sólo con 18 años de edad.

La meteórica progresión de Rudy no se frenó ahí, y su progreso sobre la cancha le llevó a formar parte -siendo además uno de los destacados- de la mejor selección de la historia del baloncesto español, la que logró la medalla de oro en el Mundial de Japón, marcando un hito en la historia del deporte de la canasta en España.

Meses antes, el '5' de la 'Penya' había logrado su primer título como profesional después de que su equipo se adjudicase la FIBA Eurocup en 2006 disputada en Kiev. El escolta mallorquín fue designado, además, como jugador más valioso de la 'Final Four'.

Asimismo, el pasado año Rudy fue nombrado mejor jugador joven del continente europeo, y formó parte del combinado español que logró la plata en el Europeo de baloncesto disputado en España, teniendo un papel importante en el mismo.

Su gran nivel y su juventud tampoco pasaron desapercibidas para los ojeadores estadounidenses, y es que las franquicias de la NBA así lo confirmaron cuando Rudy fue elegido por los Phoenix Suns en la posición número 24 del 'Draft' de la NBA del pasado año, siendo sus derechos traspasados de inmediato a los Portland Trail Blazers del también español Sergio Rodríguez, que mostraron un gran interés en poder contar con Fernández.

Actualmente, Rudy está disputando la que presumiblemente será su última temporada en el baloncesto europeo, y es que su juego sobre la cancha no deja de deslumbrar y su salto a la NBA el próximo verano parece una decisión lógica y esperada.

Su dominio en la competición doméstica es evidente, sus galardones de 'MVP' semanal y mensual así lo atestiguan, y la consecución de este título copero, junto a Aíto García Reneses -que ya ganó la Copa del Rey en el último año de Pau Gasol en la ACB- no es más que una muestra de que el escolta verdinegro está dando sus últimos pasos en el baloncesto europeo y está de sobra preparado para aterrizar en la competición más prestigiosa del mundo, engrosando la lista de españoles que ya juegan en Estados Unidos.

Fuente: elmundo.es

martes, 5 de febrero de 2008

La Superbowl se llama Manning

La gran fiesta del fútbol americano, la Superbowl, el espectáculo deportivo que paraliza cada año Estados Unidos, sienta a millones de espectadores frente al televisor y mueve miles de millones de dólares, tiene este año un nombre: Eli Manning, quarterback de los Giants de Nueva York, hijo y hermano de jugadores y que el domingo fue decisivo en el inesperado triunfo (17-14) de su equipo sobre los superfavoritos, los Patriots de Nueva Inglaterra, que llegaban a la gran final sin una sola derrota.

Faltaba poco más de un minuto para terminar el partido. Los Giants iban por detrás en el marcador y el pequeño de los Manning se mostraba apurado a 60 yardas (54 metros) de la línea de ensayo. Entre agarrones, logró sacarse a dos defensores de encima y hacerse un hueco para lanzar un pase de 36 metros que Tyree atrapó de forma casi milagrosa. Quedaban 39 segundos, suficientes para dar la vuelta al partido y a la historia, que decía que los Patriots de Tom Brady no tenían rival.

A sus 26 años, Eli Manning parece seguir todos los pasos de su triunfador hermano Peyton. Fue elegido jugador más valioso de la final, disputada en Glendale (Arizona), como el año anterior lo había sido Peyton, también quarterback y ganador de la Superbowl con los Colts de Indianápolis. Eli fue número uno del draft de la NFL en 2004; Peyton, en 1998. Físicamente, son casi gemelos aunque les separan cinco años. Su padre también fue jugador profesional y vive en Nueva Orleans, donde nacieron sus hijos.

La actuación de Eli y la defensa de los Giants, que no dejó respirar a Brady -cinco veces se fue al suelo tras un placaje-, frenaron en seco la racha de los Patriots, que con 18 victorias y una derrota se quedan a un paso del récord de Miami Dolphins, invictos en 1972. Un revés el de éstos más doloroso por la rivalidad de las dos grandes ciudades de la costa Este.

Fuente: ELPAÍS.com

martes, 29 de enero de 2008

El arte vuelve a Riazor

El Deportivo de La Coruña se ha reencontrado este domingo con el triunfo (3-1) ante sus aficionados 133 días después de su última victoria en Riazor. En aquella ocasión, el 16 de septiembre del año pasado, el Betis cayó derrotado. Cuatro meses y once días después, fue el Valladolid el que no pudo puntuar en un estadio que estaba siendo hasta la fecha un chollo para los visitantes. La victoria ha coincidido con la vuelta a una convocatoria de Juan Carlos Valerón tras recibir el alta médica el pasado martes, justo dos años después de su primera lesión en la rodilla izquierda, que sufrió el 22 de enero de 2006 y que sólo le ha permitido participar desde entonces en tres encuentros oficiales, dos de Liga ante el Real Madrid y Recreativo de Huelva y otro de Copa del Rey frente al Mallorca.

A Juan Carlos Valerón (Arguineguín, Las Palmas; 32 años) se le escapa un suspiro. Ha vuelto a una convocatoria con el Depor, penúltimo en la tabla, después de que el pasado mes de marzo fuese operado del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda por tercera vez en dos años. El suspiro se debe a que se le ha preguntado si en todo este tiempo le rondó la idea de no volver a un campo de fútbol.

-Esa es una pregunta...

-La respondo yo. Si no tuviese esperanzas, no lo seguiría intentando. El esfuerzo que ha hecho es porque tiene muchas ganas de volver a jugar.

El que acude al corte es el defensa Manuel Pablo, su confidente y con el que ha superado los momentos de dudas jugando al fútbol en la PlayStation. "Es mejor que vuelva al campo, porque con la consola soy mucho mejor que él. Y no digamos los chavales, que vienen muy fuerte. Pero con un balón en los pies, Valerón es único. No existen muchos como él en el fútbol".

Al fin, hay una buena noticia en los campos de entrenamiento del Deportivo. Valerón ejerce de talismán. "Seguramente será una de las mejores soluciones para el equipo, tanto en el terreno de juego como fuera de él", afirma cargado de ánimo Miguel Ángel Lotina. "Cuando llegué había mucho pesimismo con su recuperación, pero cada semana se le ve mejor en los gestos y en los giros. Valerón ve el fútbol más rápido que los demás. Entre todas las soluciones elige siempre la mejor".

Hace un año, el Deportivo pasaba por una situación similar. Valerón jugó unos minutos contra el Real Madrid y el equipo invirtió una tendencia que parecía llevarlo a Segunda. Solo que, días después, recayó en un entrenamiento. Por eso, el medio canario es prudente. Cuando decidió operarse por tercera vez de la misma lesión, asumió con resignación evangélica, religión que profesa, que si podía saltar al campo con el equipo que patrocina en su Arguineguín natal, el Abrisajac -acróstico de Abraham, Isaac y Jacob- se daría por satisfecho. "Si al final no puedo competir, me voy a casa tan feliz", dijo antes de embarcarse en la lotería de una cirugía en una rodilla muy castigada.



"Le veo con más cabeza. Antes deseaba volver lo antes posible y esta vez ha tenido más paciencia. Los delanteros lo echamos mucho de menos". Bodipo y Valerón son "uña y carne". Compartieron ocho meses de rehabilitación. El flaco ejerció de tutor durante su recuperación: "En los meses que estuve lesionado aprendí más con él de fútbol que en un campo. Me daba consejos para mejorar como delantero y para mejorar como persona".

Valerón ha estado dos meses entrenando con el grupo. Un peto de distinto color señalaba que no se le podía entrar con fuerza. "Eran entrenamientos de mentira. El único test que nos queda es el de la competición. Estamos deseando verlo en un campo de fútbol", señala Ramón Barral, el médico del Deportivo.

"Desde hace dos semanas ya me hacen entradas. Aunque les digo que no se tomen precauciones, es lógico que me entren con cuidado", afirma el centrocampista. En las dos primeras operaciones realizadas por el doctor Guillén se sustituyó el ligamento dañado por los semitendinosos y de recto interno. En la tercera, el doctor Rafael Arriaza recurrió a un tendón rotuliano del banco de cadáveres. "Las imágenes del ligamento son preciosas. No hay otra manera de describirlas", afirmó el galeno cuando se anunció el alta médica.

¿Pero qué garantía hay de que no vuelva a recaer? "No la hay en absoluto. Hasta aquí ya hemos llegado en dos ocasiones. La rehabilitación ha sido un poco más lenta, pero la única prueba fiable es la competición", responde Rafael Barral. "Otro se retiraría, pero él trabajó durísimo, doblando sesiones a diario e incluso triplicándolas".

En los dos últimos años, Valerón sólo ha vestido la camiseta del Depor durante 15 minutos. "Si no sale bien, para casa", zanja con una sonrisa. Allí le esperan su hermana, Rita, y Prudencia, su madre.

Fuente: ELPAÍS.com

lunes, 28 de enero de 2008

Australia altera el orden

El recién finalizado Open de Australia marca un antes y un después en la historia reciente del tenis. Por primera vez después de tres años ni Roger Federer ni Rafael Nadal han estado presentes en una final de Grand Slam. El serbio Novak Djokovic se apuntó su primer gran título al vencer en la final al francés Jo-Wilfried Tsonga por 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (2). La temporada 2008 promete ser apasionante. Antes de la próxima gran cita, Roland Garros, habrá muchos torneos donde se podrán ajustar cuentas. Pero por ahora el que ha golpeado primero ha sido Novak Djokovic.


"¡Aquí voy a estar yo, aquí, aquí, con todos ellos!" No había pasado ni media hora de su éxito en el Abierto de Australia, y Novak Djokovic ya saboreaba las consecuencias de la gloria.

El serbio recorría un pasillo tapizado con fotos de los anteriores campeones del torneo, y rozó con sus dedos las de Stefan Edberg y Mats Wilander, feliz por haberse unido al exclusivísimo club de ganadores de Grand Slam.

Djokovic se ha convertido en el jugador número 50 de la era profesional del tenis en conquistar un grande, en el primer serbio en lograrlo, y en el campeón más joven de la historia del torneo, desplazando al estadounidense Jim Courier.

Era su revancha tras haber perdido en septiembre la final del US Open. Revancha en dos actos. El primero, en semifinales, demoliendo al suizo Roger Federer, su vencedor aquella vez en la definición de Nueva York, y cortándole así la posibilidad del 'Golden Slam'. El segundo, en la final, porque supo cumplir con el papel de hombre más experimentado, pese a que con sus 20 años tenga dos menos que el francés Jo-Wilfried Tsonga.

Djokovic, hasta ahora el "tercer hombre", es ya toda una realidad. Con Federer y el español Rafael Nadal simultáneamente fuera de la final -algo que no sucedía en Grand Slams desde hacía tres años-, el éxito de Djokovic abre la perspectiva de un muy atractivo 2008. La lucha por el uno ya no es sólo cosa de dos.

Djokovic sabe parecer espontáneo, pero no lo es: cada acto, cada frase, está calculada al milímetro. Pocos como él a la hora de controlar su imagen. Todo un mérito en un circuito en el que las estrellas no siempre hacen de la buena educación una norma.

Sus imitaciones de jugadores son ya leyenda en YouTube, para disgusto de muchos de sus colegas. Fanático del fútbol, idolatra al argentino Diego Maradona, al que le extendió una invitación para que este año vaya a visitarlo a cualquier torneo del mundo.

Nació en Belgrado, pero pasó mucho tiempo de su adolescencia en Kapaonik, un centro de esquí en Serbia en el que su padre tiene una pizzería y panquequería. No quiere nombrarlos, pero dice conocer jugadores a los que no les gusta el tenis: "A veces veo a algunos que juegan sólo por dinero".

El año pasado en Nueva York cenó con Robert De Niro, contó en su 'box' con el apoyo de la rusa Maria Sharapova -llegó a hablarse de un noviazgo- y sintió por primera vez que era una estrella. "Trato de mantener un balance, de ser normal".

Pero Djokovic no es normal, porque está tocado con la varita mágica del tenis. A diferencia del 99,99 por ciento de la humanidad, él sabe que puede ser el mejor en su especialidad. Y en pos de ese objetivo no desprecia ninguna ayuda.

Mientras su familia saltaba y se abrazaba en la tribuna, Djokovic se arrodilló y beso el piso azul que lo elevó a la gloria. En las gradas, un cartel sostenido por fans serbios le marcaba la misión: "¡Vamos Nole! Serás número uno pronto, por la voluntad de Dios".

Fuente: elmundo.es

domingo, 27 de enero de 2008

Sharapova, al estilo de Billie Jean King

La rusa Maria Sharapova, aconsejada por la mítica tenista, logró en Australia su tercer Grand Slam al derrotar a la serbia Ana Ivanovic en la final por 7-5 y 6-3.


Maria Sharapova recibió un mensaje de texto en el móvil justo antes de disputar la final del Abierto de Australia. "Los campeones aprovechan sus oportunidades. La presión es un privilegio", decía. Firmaba Billie Jean King, campeona de 12 torneos del Grand Slam, mito del tenis y pionera en la lucha por la igualdad de género.

El consejo tuvo un efecto terapéutico: metida en el vaivén de su partido contra la serbia Ana Ivanovic, la rusa mandó en el cruce de roturas de saque del primer set y acabó imponiendo su juego de golpeo inmisericorde. Fue su tercera victoria en un torneo del Grand Slam, tras haber ganado Wimbledon en 2004 y el Abierto de EEUU en 2006. Y la demostración de que por encima de su empleo como modelo persiste su profesión de gran tenista. Ganó Sharapova, que no ha cedido un set en Australia. E Ivanovic, la favorita del público, rompió a llorar durante su discurso de subcampeona.

"¡Estoy temblando!", gritaba la tenista rusa mientras paseaba el trofeo ante la grada, lleno total, día de Australia y un bochorno insoportable para celebrarlo. "Jane, la madre de mi entrenador, que falleció el año pasado, nos vino a la mente cada día de entrenamiento", recordó Sharapova. "Su pérdida nos hizo sufrir y nos dio una perspectiva completamente diferente. El proceso fue largo, porque tenía cáncer: cada vez que se ponía bien, a los seis meses le volvía. Era duro motivarse en los entrenamientos. El tenis no parecía importante".



La final fue tan poco elaborada como el tenis de la campeona. No hubo detalles. Sólo golpes secos y duros, al centro, planos y sin vuelo. Ninguna de las dos tenistas buscó el riesgo, las bolas cruzadas, los cambios de ritmo. Fue una confrontación de músculos, un desperdicio del ancho de la pista y una certificación de la importancia relativa que tiene el servicio en el tenis femenino: en 19 juegos disputados hubo cinco roturas de saque y 11 bolas de break. Como nueve fueron de Sharapova, que debutará con Rusia en la Copa Federación, ella ganó el partido.

"Es una rival dura", reconoció la serbia Ivanovic, de nuevo, como en Roland Garros 2007, a un paso de su primer título grande. "Tuve opciones en el primer set y no las aproveché", continuó. "Cometí grandes errores en momentos fundamentales. No estaba nerviosa, pero en momentos importantes fallé muchos tiros: sabía que tenía que ser agresiva y ese tipo de juego, obviamente, provoca fallos".

Cuando acabó la final, pasaron dos cosas. Ivanovic se reunió con los suyos entre risas, porque era el cumpleaños de su tío y tenían una barbacoa. Sharapova, que también celebraba el cumpleaños de su madre, recibió miles de mensajes de texto. Quiso destacar uno. "Felicidades. Lo has hecho fenomenal". Palabra de Billie Jean King.

Fuente: ELPAÍS.com

sábado, 26 de enero de 2008

El 'banco' Anelka

El Chelsea ha derrotado en la jornada de hoy de la FA Cup al Wigan Athletic por 1 a 2 y accede así a los octavos de final de esta competición. El francés Nicolás Anelka, que ha llegado al equipo londinense procedente del Bolton Wanderers en el mercado de invierno, abrió el marcador anotando su primer gol con la camiseta blue.

Sentado frente al Agya Sofía, la Iglesia de la Divina Sabiduría, Nicolas Anelka (Francia, 1979) encontró el camino para volver al fútbol grande. El francés vivía en Estambul el ocaso de su carrera. Era el héroe del Fenerbahçe, un club sin apenas historia, leyenda ni expectativas. Eso, año 2005, le tenía profundamente insatisfecho. Al borde de la catarsis. "En Turquía estás lejísimos de todo. Estar tan lejos de una gran Liga me hizo reflexionar mucho. Pude ver mi vida y el fútbol desde otro punto de vista. Me hizo madurar. Pensar un poco más antes de actuar. Antes era hipersensible y arrogante. No calculaba las consecuencias de nada. Ahora he cambiado. Soy más sabio".

Antes de fichar por el Chelsea, convirtiéndose "en un banco" en palabras de Arsène Wenger, quien en el verano de 1997 lo contratase con 18 años para el Arsenal procedente del Paris Saint-Germain por medio millón de libras esterlinas -hoy en día con 120 millones de euros es el jugador que más dinero ha generado en traspasos en la historia-, Anelka tuvo que deshacerse de su guiñol.

En Francia y España, donde jugó en el Real Madrid, el punta se ganó fama de tipo incomprensible. Era un chico pegado a unos cascos de música, con una pernera por la rodilla y problemas para comprender que la gente le tuteara y no le tratara de usted, como en francés. No contaba con el apoyo de sus compañeros. Lo dice hasta la decoración de su piso. Anelka, cuando jugaba en el City, sólo tenía cuatro fotos en su casa de Manchester. Una le recordaba en la puerta del Estadio de Francia junto a su amigo Jamel el día que ganó la Champions con el Madrid. Las celebraciones sobre el césped resumieron sus relaciones con el resto de la caseta. "Hemos hecho a este hijo de puta campeón de Europa", se dijeron dos pesos pesados del vestuario.

El viaje interior que Anelka empezó en Estambul acabó en Marrakech. Ya se había prometido con Bárbara, 30 años, bailarina y coreógrafa. Ya había comenzado a producir discos de rap a través del sello Falcon Records -consiguió que Drogba pusiera su voz a un disco y canceló el proyecto porque la suya no daba el nivel- y la marca de ropa 39 Pro. Y ya había vuelto a la selección francesa. Entonces, Anelka hizo algo insospechado para un hombre con leyenda de arisco y autista. Convocó a sus 25 compañeros del Bolton. Hizo que les acompañara el utillero y la mujer que se encargaba de lavar sus uniformes. Los embarcó, a gastos pagados, en un avión. Y se los llevó a Marrakech para su boda. Fue la primera imagen del nuevo Anelka, desconocido en comparación a sus tiempos en el Madrid: participaba en todos los actos promocionales del Bolton; se dejaba fotografiar con su cara entre dos besos de sendas aficionadas; y les compró, gracias a la intervención de su mujer, una mansión a sus padres en Case-Pilote, Martinica. A ellos dedicó el cambio que le ha hecho jugador del Chelsea: "Me di cuenta de que les afectaba lo que decían de mí. Les molestaba ver que el Nicolas Anelka que veían por televisión no era el que ellos conocían. Ahora intento más que estén orgullosos de mí. En el fondo de mi corazón siempre he querido volver a un gran club".

Anelka se siente liberado. Ya no sufre la presencia de Deschamps, Desailly o Blanc en la selección, "dos señores" con los que no compartía nada. Ahora se sienta a la mesa con Nasri y Benzema, dos chicos de barrio, como él, con los que habla en dialecto, "en verlan, lo que no hubiera osado con Blanc y Desailly". Ahí, sin embargo, sigue viviendo el viejo Anelka. Compite por un puesto. Y las reflexiones de Santa Sofía no han llegado para tanto: "Entre los atacantes no hay jerarquías. Nadie es indiscutible. Cada uno quiere jugar, convencido de que es el mejor del mundo. Si no piensas que lo eres, ya estás perdido".

Fuente: ELPAÍS.com

martes, 22 de enero de 2008

¿Estás bien para esprintar, Joseba?

El domingo el jugador del Real Valladolid Joseba Llorente marcó el gol más rápido de la historia de la Liga ante el Espanyol a pase de Víctor, de quien partió la idea de la jugada. Ambos cuentan hoy como se fraguó el gol en las páginas de El País.

Joseba Llorente (Hondarribia, Guipúzcoa; 1979) no tiene precisamente planta de futbolista. Es alto, demasiado delgado, desgarbado e incluso a veces aparentemente descoordinado. "Creo que no me pitan penaltis porque me caigo muy raro", intenta justificarse. Pero su estrecho cuerpo le permitió el domingo perforar la atención de dos centrales en una carrera de poco más de siete segundos desde el centro del campo hasta la línea del área, el lugar en el que recogió el pase ciego de Víctor para marcar el gol más rápido de la historia de la Liga. Un gol paradójico porque en la vida de Llorente casi nada ha sido rápido. El éxito le ha llegado con 28 años.

Víctor recordó la noche de 1996 en la que armó una parecida contra el Barça de Robson y Ronaldo. En aquella ocasión fue el autor del gol tras recibir del uruguayo Gutiérrez. O la del año pasado, cuando lo intentó, pero el balón rebotó en la espalda del Chino Losada. El domingo, Víctor habló con Joseba antes de que el árbitro pitara el inicio, "Estás bien para esprintar, Joseba?". "Sí, claro", contestó éste. "Pues corre, que yo te la lanzo. ¿A qué central la prefieres?". "Al izquierdo", contestó el ariete. "Vamos a ver si sale". Y salió ante los ojos atónitos de Torrejón y Lacruz y la salida atropellada de Lafuente. Víctor tenía fe en la jugada, pero antes no tuvo un compañero que recorriese 40 metros en 7 segundos.

Mendilibar ni siquiera vio la jugada. Tampoco la había ensayado, aunque no pone objeciones. "Si quieren probar, hay que dejarles. Siempre y cuando no suponga mucho riesgo, el futbolista tiene que probar cosas suyas", aseguraba divertido el técnico del Valladolid, que no estaba en el banquillo porque tenía que cumplir un partido de sanción y se enteró del gol por los gritos de la gente cuando iba camino de su butaca.

Precisamente, Mendilibar es uno de los factores determinantes de la explosión de Llorente. Le conocía del Eibar. Cuando fichó por el Valladolid, tuvo que esperar, a la sombra de Aduriz, hasta que un año después llegó Mendilibar. La relación es tan estrecha que Llorente rechazó en el verano una oferta del Athletic. "Lo hice porque quedaban tres días para que se cerrase el mercado y yo sabía que donde iba a triunfar en Primera era en Valladolid porque es donde más he aprendido: por el entrenador, por el entorno y, también, por lealtad", explica.

lunes, 21 de enero de 2008

Un rebelde en jaque perpetuo

Hasta su edad al morir, 64 años, uno por cada casilla del tablero, está ligada al ajedrez. Y la ciudad en la que Bobby Fischer murió la pasada semana por una enfermedad renal, Reykjavík (Islandia), es la misma en la que destruyó la hegemonía soviética al destronar a Boris Spassky en 1972, en plena guerra fría entre EEUU y la URSS; la misma que le lanzó a la idolatría de millones de aficionados, y que le convirtió en el ajedrecista más carismático de todos los tiempos. El periodista y Maestro Internacional de ajedrez Leontxo García, que lo llegó a conocer personalmente, lo recuerda en este artículo publicado en el diario El País.


Bobby Fischer fue un rebelde con mayúsculas, hasta el punto de que era asilado político en Islandia por una orden de busca y captura de la Casa Blanca tras violar el embargo contra Yugoslavia al disputar allí la revancha contra Boris Spassky en 1992. El 1 de septiembre de ese año, en su primera rueda de prensa tras 20 años de reclusión, con periodistas hasta debajo de las mesas porque no cabían en otro sitio, con corresponsales de guerra que habían dejado de cubrir la de la vecina Bosnia para ilustrar el retorno de Fischer en Sveti Stefan (Montenegro), el niño terrible del ajedrez escupió ante las cámaras sobre un documento del Gobierno de EEUU que le conminaba a no jugar con Spassky en Yugoslavia, con una bolsa de cinco millones de dólares. Pero quien le persuadió para disputar ese duelo no fue el dinero, sino una húngara de 19 años, Zita Rajcsanyi, de la que Fischer estuvo enamorado durante un par de años.

Esa misma cantidad es la que le ofreció el dictador filipino Ferdinand Marcos por defender su título en 1975 contra la emergente estrella soviética Anatoli Karpov. Pero, en su rebeldía extrema y su fidelidad a principios inamovibles, Fischer exigió que la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) aceptase sus condiciones -propuso que se jugase al mejor de diez victorias, sin límite de partidas, los empates no contaban-, que hacían impredecible la duración del Mundial. La FIDE se negó, Fischer renunció a convertirse en millonario y desapareció de la vida pública durante veinte años.

Ciertamente, la coherencia de Fischer con sus ideas fue máxima. En 1965, logró que Fidel Castro se comprometiera en público a no utilizar políticamente su participación en el torneo de La Habana a través del teletipo, ya que la Casa Blanca le impedía viajar a Cuba. Y en 1972, cuando Fischer estimó que la bolsa inicial de su duelo por el título contra Spassky en Reykjavík era "una miseria", ocurrieron dos cosas extraordinarias: primero tuvo que intervenir nada menos que Henry Kissinger, Secretario de Estado, para rogarle que jugase; pero lo esencial fue que el mecenas británico Jim Slater agrandó la bolsa en 125.000 dólares.

Sin embargo, esa coherencia también escondió un miedo patológico a perder, a ser destronado por Anatoli Karpov, con quien negoció en secreto en 1976, en Córdoba y Madrid. Cuando ambos estaban de acuerdo en disputar un duelo, Fischer exigió que se llamase "Campeonato del Mundo Profesional", a sabiendas de que el Kremlin jamás lo aceptaría, y se rompió el diálogo.

Fischer era un rebelde en jaque perpetuo, perseguido realmente por la Casa Blanca, pero también por muchos más en su paranoia, que le llevó a desarrollar una doble o triple personalidad, antitética e insoportable para quienes le conocimos en la intimidad, y quizá también para él mismo. Dotado de un cociente intelectual superior al de Einstein, era maravilloso verle analizar una partida de ajedrez, entrañable cuando narraba con emoción infantil su viaje para visitar los dragones de la isla de Komodo (Indonesia) y muy interesante escuchar sus opiniones sobre política internacional, a pesar de su anticomunismo visceral. Pero también era espantoso ser testigo de su racismo contra los judíos, a pesar de que su madre era judía, alimentado por las amistades filonazis que hizo en Alemania durante sus veinte años de misterio.

Muy probablemente, la parte más oscura de la personalidad de Fischer tiene mucho que ver con su poco recomendable infancia. Su madre, Regina, políglota, hiperactiva, paranoica y sospechosa de espiar para la URSS -según los archivos del FBI- se había separado del biofísico alemán Gerhardt Fischer, luchador en el bando republicano de la Guerra Civil española. Mucho más tarde se supo que el verdadero padre de Bobby fue el científico húngaro Paul Nemenyi, también judío, y también sospechoso de espiar para la URSS. Nadie impidió que Fischer abandonase la escuela en su adolescencia y centrase su vida exclusivamente en el ajedrez, lo que impidió que adquiriese una cultura general hasta que ya fue adulto y probablemente favoreció su desequilibrio mental.

El lado negro de Fischer sólo tiene una utilidad póstuma: es un argumento para convencer a los jóvenes talentos del ajedrez de que no abandonen su formación paralela como seres humanos. Pero el lado bueno del jugador más carismático en más de quince siglos de historia del deporte mental incluye un legado tan magnífico como inmortal: sus mejores partidas, que producen en el aficionado una sensación similar a la de la Novena de Beethoven en un melómano. Esas obras de arte no morirán nunca.

lunes, 14 de enero de 2008

Henin, a la caza de viejos fantasmas en Melbourne

La número uno mundial Justine Henin, que guarda un mal recuerdo de sus dos últimos Abiertos de Australia, cuenta con aprovechar su condición de gran favorita para asociar de nuevo Melbourne con la victoria.


"Adoro Australia, adoro Melbourne, adoro jugar allí", asegura la belga, que ha debutado la pasada madrugada con victoria ante la japonesa Aiko Nakamura. Puede ser, pero desde hace dos años el primer Grand Slam del año no le sienta bien.

En 2006, Justine Henin jugaba un gran tenis cuando, enferma, abandonó la final ante Amélie Mauresmo. Esta última no apreció su retirada, que consideraba exagerada y que la privó de una victoria más brillante. Las dos campeonas, amigas en otra época, no se hablan desde entonces.

El año pasado, Henin fue baja en Melbourne a causa de un episodio todavía más doloroso, la separación de su marido. "Dejé la ciudad con un sentimiento extraño hace dos años, eché mucho de menos el torneo, estoy contenta de estar de vuelta", señala ahora Henin.

Desde el año pasado, muchas cosas han cambiado en el universo de la valona. En su vida privada, se ha reconciliado con su familia después de siete años. En las pistas, se ha vuelto más fuerte que nunca, barriendo todo a su paso desde la primavera (boreal) de 2007: 67 victorias por cuatro derrotas, una primera plaza mundial asegurada durante tiempo y una invencibilidad que dura desde Wimbledon.

"Me siento en plena forma, estoy contenta", reconoce Henin, que ha ganado los seis últimos torneos que ha disputado, entre ellos el de Sidney el viernes. "Esta victoria me ha dado mucha confianza. Con Svetlana (Kuznetsova), libramos una bella batalla en la final, exactamente el partido que necesitaba antes del Abierto de Australia". Un partido 'a la Justine' con una bola de 0-4 salvada en el tercer set antes de imponerse 4-6, 6-2, 6-4.

Era su 28ª victoria consecutiva. "Está bien, pero las cifras no son lo más importante", asegura. "En tenis, siempre hay que comenzar de nuevo. Cada vez que entro en una pista, pienso tanto en la derrota como en la victoria pues sé que todo puede pesar. Y un Grand Slam es largo, es duro, no se puede prever".

"Tengo ganas de llegar hasta el final pero sé que hay otras chicas que quieren la misma cosa que yo y este año son numerosas", añade, para "no ponerse una presión inútil".

"Tengo suficiente", deja caer, consciente de que es más que nunca la jugadora a batir. Pero su sed de victoria está intacta, a pesar de sus repetidos éxitos. Sin duda estará incluso aumentada en Melbourne, donde una segunda victoria después de 2004 le permetería borrar definitivamente un pasado doloroso.

"Hace dos años, no podía defender mis opciones al 100%, el año pasado todo el mundo sabe lo que pasó", recuerda la belga. "No siento que tenga que demostrar nada, pero estoy muy motivada".

Fuente: AFP.com

domingo, 13 de enero de 2008

Todos contra Federer

Todo está listo para que la próxima madrugada (01.00 horas en España, Eurosport y Canal+ Eventos) se abran las puertas de Melbourne Park para la disputa del primer Grand Slam de la temporada. Australia alza el telón. Y el guión, el mismo de siempre: todos contra Roger Federer, el hombre que lleva 207 semanas consecutivas en el número uno mundial (récord, obviamente) y que luce el cartel de favorito como ninguno. Cierto es que va a poner en juego esa posición de privilegio... Pero también que en las grandes citas, cuando el suizo puede dar un paso adelante más en su pugna por la historia y por todos los récords, es cuando exhibe lo mejor de sí mismo.


Y este 2008 está plagado de retos para Roger Federer: igualar e incluso superar el registo de catorce Grand Slams de Pete Sampras; Roland Garros y los cuatro 'grandes' en un mismo año y ¿por qué no? El 'Golden Grand Slam', con el oro olímpico bajo el brazo, un hito que sólo ha logrado la alemana Steffi Graf. Y todo ello pasa por una victoria, la cuarta de su carrera y tercera consecutiva, en el Open de Australia.

Son ya diez las finales consecutivas de Grand Slam que Roger ha disputado. Desde Wimbledon’05 no se pierde una. Serán los mismos 'sospechosos habituales' quienes intenten que por fin lo haga: Rafa Nadal, Novak Djokovic, David Nalbandian, Andy Roddick, Andy Murray o Fernando González se perfilan, a priori, como sus principales rivales... que ahora están más esperanzados porque Federer no ha podido prepararse para la cita como quería.

A diferencia de los años anteriores, el suizo no ha jugado un solo partido. La culpa la tuvo un virus estomacal, a una semana del inicio del torneo. Le recomendaron reposo y desde el miércoles ha estado ejercitándose junto al capitán de Copa Davis de su país, Severin Luthi a horas en las que el sol y el calor del verano austral son menos severos.

Enseguida sale al paso Rafa Nadal: "a él le basta con jugar un par de rondas. Normalmente no tiene problemas en esos compases iniciales de los torneos y entonces ya tiene el ritmo que necesita. No me preocupo por él".

También las condiciones físicas del manacorí son tema de debate. La derrota ante Youzhny en Chennai sigue fresca. Pero Rafa le quita hierro al asunto con rapidez. "Estaba muy cansado porque la semifinal fue terrible, un partido de cuatro horas (ante Carlos Moyà). Además, me fui a dormir tarde y tuve menos de 24 horas para recuperarme. Mikhail jugó un buen tenis y me ganó fácilmente", explicó. Nadal tendrá el honor de ‘abrir’ la primera jornada nocturna (mañana del lunes en España) del Open de Australia 2008. Federer pidió empezar el martes y su deseo fue concedido por la organización sin ningún problema.

Como tampoco tiene problemas el balear en admitir que, aunque el número uno sea matemáticamente posible, la empresa es harto difícil. "¿Arrebatarle el número uno? Creo que aún no estoy ante una posibilidad real", opina.

Y es que las matemáticas son claras: Rafa debe ganar y que Roger pierda en semifinales (y no pierde en esa ronda de Grand Slam desde Roland Garros’05) o, siendo finalista, Federer no puede ir más allá de la tercera ronda (algo que no sucede desde Roland Garros’03, cuando perdió en su debut ante el peruano Luis Horna). Nadal prefiere ser realista y seguir con su filosofía de siempre: el objetivo no es otro que "jugar bien".

Y razones no le faltan porque ha sido en Melbourne donde se le ha visto con menos opciones. Primero, pagó su juventud e inexperiencia (2004 y 2005, con sendas derrotas ante Hewitt); después, no jugó por lesión (2006) y el año pasado fue, según sus palabras, "el peor. Jugué mal". Llegó a cuartos con un juego poco convincente –a excepción de su titánica batalla con Murray– y un físico mermado –problemas de abductores–.

Este año asegura que llega "entrenando muy bien. También jugué partidos duros en Chennai y te dan confianza. Estoy preparado. Va a ser interesante". También la nueva superficie, la 'plexicushion', centrará la atención. Hay opiniones para todos los gustos pero Rafa asegura que no observa muchas diferencias con la anterior. Como dice él, ya se verá...

Fuente: SPORT.es

sábado, 12 de enero de 2008

Marion Jones, una diosa menos en el Olimpo

Marion Jones, la atleta más glamurosa de los últimos años, fue sentenciada ayer en White Plains (Nueva York) a seis meses de cárcel por mentir a las autoridades sobre el uso de anabolizantes y participar en una estafa con cheques.

"Le pido que sea lo más misericordioso posible", le suplicó Marion Jones al juez Kenneth Karas para que no la separara de sus dos hijos ni siquiera "un corto período de tiempo". Pero el juez no le hizo caso y le impuso la pena máxima posible, según el acuerdo al que Jones y sus abogados habían llegado con la fiscalía. La velocista, ganadora de cinco medallas en los Juegos de Sidney 2000, que ya ha perdido, se declaró culpable en octubre.

Karas fue inflexible y en su intervención justificó la sentencia por "la necesidad de promover el respeto de la ley". Hasta en eso, dentro de tantos tramposos que pululan por el deporte estadounidense, ha tenido mala suerte la atleta, que se ha visto metida en una vorágine de errores en los últimos años de su vida. Declararse culpable y admitir todas las equivocaciones no la han salvado.


Marion trató de enternecer al juez hablando siempre de sus hijos: "Mi pasión en la vida siempre ha sido mi familia. Sé que se acerca el día en que mis hijos me preguntarán sobre lo que ha pasado y seré honesta y sincera. Los guiaré y educaré para que no cometan los mismos errores". Cuando oyó la sentencia se echó a llorar y apoyó la cabeza en el hombro de su actual pareja, el también velocista Obadele Thompson, que ganó para Barbados el bronce en los 100 metros de Sidney. Con él vive en Austin (Texas) y tuvo su segundo hijo, tras el mayor, Monty, fruto de su relación con Tim Montgomery, que también perdió por dopaje su récord mundial de 100. Marion mintió al decir que no sabía nada sobre la participación de Tim en un fraude para cambiar millones de dólares en cheques robados y falsos.

Tampoco sirvieron de nada los alegatos de sus abogados pidiendo clemencia. El mea culpa no podía ser más elocuente buscando ante el juez la evidencia de que bastante castigo público había sufrido ya: "Ha pasado de ser una heroína americana a la vergüenza nacional. El desprecio de un país que la adoraba y su caída en desgracia han sido ya castigos duros. Ha sido desposeída de sus medallas, de sus resultados, y ha perdido la salud y su prestigio público". Incluso para evitar más escarmiento, su defensa usó cartas de amigos y de Thompson, su marido, en las que se hablaba de su abnegación al colaborar en obras sociales.

Jones ya es otro juguete roto y con estrépito. La mejor velocista no pudo más, tras años de negar lo que parecía una evidencia por el sucio entorno que la rodeaba, y en octubre de 2007 empezó confesando por carta a sus familiares y amigos que se dopó en su preparación para los Juegos de Sidney 2000. Allí ganó cinco medallas, tres de oro (100, 200 y relevo 4 x 400) y dos de bronce (4 x 100 y longitud). Fue su último asombro olímpico con distancias siderales sobre sus rivales. Casi como hizo Florence Griffith en Seúl 88, a quien no le dio tiempo a confesar cómo cambió su cuerpo en un año y pudo lograr marcas aún más extraterrestres. Marion sólo pudo acercarse (10,49s-10,65s en 100 y 21,34s-21,62s en 200). Luego todo empezó a torcerse, hasta terminar en la ruina. Para frenar su cuesta abajo no le quedó más remedio que declararse culpable de mentir, no sólo a agentes federales al proclamar su inocencia, sino en otras operaciones financieras frustradas.

La confesión y sinceridad de Marion, la espigada chica imbatible al final del siglo XX, le trajo otras inevitables consecuencias. Jones ya devolvió las cinco medallas olímpicas ganadas en Sidney. Tanto la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) como el Comité Olímpico Internacional (COI) borraron a la estadounidense de sus listas de ganadores tras su confesión de doping. Además, debe reembolsar a la IAAF las cantidades cobradas por premios y participación, que se estiman en unos 700.000 dólares. Según informaciones de prensa, la otrora millonaria se halla en dificultades económicas. El pasado mes de junio declaró poseer sólo 2.000 dólares en efectivo. A Marion Jones, de 32 años, el sueño americano se le ha convertido en pesadilla.

Fuente: ELPAÍS.com