
Foto | @DavisCup

Se discute si Leo Messi con 23 años se puede considerar el mejor futbolista de la historia. Para mí ya lo es y me quedo con la definición del argentino que le oí una vez al gran Santi Segurola: "Maradona era Maradona a veces, pero Messi es Maradona todos los días". No hace falta decir nada más.

Andy Roddick se impuso ayer en el torneo de la ATP de Memphis, tras derrotar en la final al canadiense Milos Raonic en tres igualados sets por 7-6 (7), 6-7 (11) y 7-5 en 2 horas y 36 minutos de partido.
Ésta es la tercera vez que Roddick se corona en Memphis y supone su título número 30 después de haber jugado 50 finales. El cañonero de Nebraska ha ganado al menos un título en 11 años consecutivos, algo que únicamente el suizo Roger Federer ha conseguido entre los jugadores en activo.
Del passing que le dio el título ha dicho Andy que es el mejor golpe de su carrera. Es éste:
La retirada de Ronaldo es el adiós del mayor goleador de la historia de la Copa del Mundo, dos veces campeón mundial y doble ganador del Balón de Oro. Una carrera espectacular que podía haberlo sido aún más de no ser por la fragilidad de sus rodillas. Estoy convencido de que sin tantas lesiones hoy estaría considerado uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos, junto a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona.
Sus primeros goles los hizo con la camiseta del Cruzeiro, desde donde llegó al PSV, que tras dos espectaculares temporadas lo traspasaría al Barça por 2.500 millones de pesetas, récord de la época. Siempre recordaré el año que jugó en el Barcelona como la mejor temporada que he visto nunca de un futbolista hasta la explosión de Messi. Con la camiseta blaugrana Ronnie dejó para el recuerdo goles antológicos como aquel maravilloso gol en San Lázaro ante el Compostela. Como culé, me pasé el verano siguiente pendiente del culebrón de su posible traspaso al Inter de Milán, deseando que Nuñez no lo vendiera, lo que finalmente terminó sucediendo.
Su traspaso al Inter por 4.000 millones de pesetas supuso un nuevo récord. Tras el Inter, los aficionados de Real Madrid y Milan también pudieron disfrutar de O Fenômeno, aunque poco a poco sus maltrechas rodillas fueron minando sus extraordinarias potencia y velocidad. Pero ni en el ocaso de su carrera en el Corinthians, cuando ya era una sombra del futbolista que fue, perdió la calidad y la definición en el área del mejor delantero que he visto en mi vida.
Gracias por los goles. Muito obrigado, Fenômeno.

El etíope Haile Gebrselassie, que el pasado día 7 anunció su retirada tras abandonar lesionado el maratón de Nueva York, ha declarado a la televisión etíope que ha cambiado de opinión y que ahora se propone correr el maratón olímpico de Londres 2012. El plusmarquista mundial de maratón comunicó este domingo su regreso al canal Addis TV durante una carrera en Etiopía a la que había sido convocado como invitado de honor. "Correr lo llevo en la sangre y he decidido seguir compitiendo. Mi anuncio en Nueva York fue mi primera reacción después de una carrera decepcionante. Cuando mi rodilla mejore, empezaré a concentrarme en mi próxima carrera", ha señalado.
Según el propio canal etíope, la decisión de Gebre de prolongar su carrera deportiva hasta los Juegos Olímpicos de Londres dio lugar a escenas de entusiasta celebración entre los aficionados que asistían a la carrera y ocupó espacios preferentes en todos los medios de comunicación de Etiopía, donde el atleta es considerado un verdadero héroe.
Gebrselassie, que tiene dos medallas de oro olímpicas y cuatro mundiales en 10.000 metros, empezó a reconsiderar su retirada poco después de hacer en Nueva York un inesperado anuncio que sorprendió a su propio mánager, el holandés Jos Hermens, actualmente en Addis Abeba para convencerle de que continúe hasta Londres.
Ante los argumentos que le expuso su representante, el fondista comentó recientemente que se lo estaba pensando, y ahora, rodeado de sus paisanos, ha confirmado su marcha atrás. El pasado día 10 Hermens ha había encontrado a Gebre más receptivo: "Ahora está un poco más neutral. Cuando hablé con él y le pedí que recapacitara, me dijo: déjame pensarlo. Yo estoy seguro de que si se toma un tiempo para estar con su familia, terminará admitiendo que lo que quiere es seguir corriendo", comentó.
"El maratón olímpico de Londres será muy duro, pero una medalla (para Gebre) no se puede descartar. Si terminas tu carrera con un bronce, aún así sería fantástico", aseguró Hermens. Hermens confirmaba las palabras de su colaborador en España, Miguel Ángel Mostaza, que un día antes había declarado que estaban "tratando de convencerle para que se retire en una competición digna de su categoría, como los Juegos Olímpicos de Londres". "Más que un objetivo, puesto que los ha conseguido casi todos, lo de Londres es una ilusión", precisó hoy a Mostaza. "Su gran sueño es emular a Abebe Bikila siendo campeón olímpico de maratón, y si ha luchado hasta aquí, no hay motivos para que no lo siga haciendo hasta Londres".
Gebrselassie, de 37 años, tiene el récord mundial de maratón con una marca de 2h03:59 conseguida en Berlín en 2008, y entre sus grandes éxitos ha sido dos veces campeón olímpico y cuatro veces mundial de 10.000 metros.
Fuente | El País

Andrés Iniesta, que ayer recibió un merecido homenaje de sus paisanos, será la imagen del videojuego FIFA 11 en España de EA Sports, que estará a la venta este otoño.
La compañía ha mandado una nota que recoge las palabras del centrocampista manchego de la selección española y del FC Barcelona: "Por esta carátula han pasado algunos de mis compañeros y referentes, como Guardiola, Xavi o muchos otros. Para mí es un honor".

Este domingo Rafael Nadal conquistaba su segundo Wimbledon, su torneo favorito según él mismo pese a los cinco triunfos en Roland Garros. Ocho torneos de Grand Slam, dieciocho Masters 1000, tres Copa Davis y un oro olímpico son el bagaje del número uno del mundo con veinticuatro años recién cumplidos. Es la segunda vez que el mallorquín hace el doblete en París y Londres en el mismo año, récord sólo superado por las tres veces que consiguió esta gesta Björn Borg. Precisamente es el jugador sueco el que analiza a Nadal en las páginas de El País.
"De Nadal me impresiona todo", admite Borg, la melena rubia convertida en gris pelambrera. "Me impresiona su concentración, su capacidad para fijarse objetivos, que cada punto que juega sea como un punto de partido", continúa el ex número uno, ganador de cinco torneos de Wimbledon. "Por eso es un campeón. Restó increíble ante el saque de Berdych. No me sorprende. Es el número uno. Puede ganar el Abierto de Estados Unidos, absolutamente: parece más fuerte, saca mejor, tiene la confianza a tope... tiene, definitivamente, una buena oportunidad. Va a ganar muchísimos grandes más porque le quedan muchos años de carrera", añade. "No es solo su movimiento, que es increíble, sino que gana todos los puntos importantes, todas las pelotas cruciales. Eso es lo que hace de él un campeón".
Cuando Rafael Nadal gana 6-3, 7-5 y 6-4 al checo Tomas Berdych, cuando el mallorquín logra su segundo Wimbledon, que es su octavo título grande con 24 años, hay que estar cerca, muy cerca, para sentir cómo queman las chispas que despiden los ojos azul acero del sueco Bjorn Borg, el hombre de hielo; cómo grita su orgullo roto; y cómo tiene ganas de marcharse a toda prisa el titán de los años 70 y 80, que cinco minutos antes de la final predijo que el número uno sería un muñeco roto en manos de un gigante destructivo. Eso, sin embargo, es antes de la voltereta con la que Nadal celebra su victoria. Eso, en cualquier caso, es antes de que el español dé una clase maestra al resto, Berdych reducido a cenizas, un saque que era un misil convertido en una pistolilla de agua. Y eso, en definitiva, ocurre antes de que el mallorquín, brutal con la derecha e inteligentísimo con el servicio, tome al asalto Londres y conquiste Wimbledon. Impresionante, ¿no?
Cuando oscuras nubes de lluvia empiezan a ocupar el lugar del sol en el cielo, cuando el viento empieza a cuchichear malos consejos a los oídos de Berdych, un gigantón que somete cada uno de sus saques al peligro de sus soplidos, tan alto se tira la pelota, tan larga es la palanca de su servicio, aparece la única oportunidad del checo. Es el juego que decide el partido. Nadal ha ganado 6-4 la primera manga. Saca al arranque de la segunda, y tiembla. Son dos dobles faltas en el mismo juego. Son tres bolas de break concedidas. Son cuatro deuces. Son los gritos de Berdych y sus muecas truculentas para liberar de tensión la mandíbula y la barbilla. Y son los ánimos de su banquillo y su tremenda raqueta amenazando como la guadaña amenaza al trigo.
Nadal vive todo eso entre los lejanos ánimos que le lanza en mallorquín su gente ("¡Positiu!"), solo ante el peligro. Manda parar a los fotógrafos, que llenan de chasquidos cada uno de sus servicios ("Stop!"). Y cuando salva ese juego, cuando acaba por negociar una segunda manga menor con respecto al resto del partido, ya es suyo el encuentro, ya es suyo el doblete Roland Garros-Wimbledon, y ya se sabe por qué Borg, de los más grandes de siempre, está herido.
El sueco pasó a la historia capitalizando un doblete que parecía imposible: Roland Garros-Wimbledon. El ex número uno creó su leyenda sobre la unión de la tierra y la hierba, el cambio más radical de superficie, el más doloroso para las articulaciones, el ánimo y los galones, porque solía humanizar a los titanes de la arcilla igual que bajaba los humos al otro lado a los guapos reyes de la hierba. Y Borg, titán tremendo, vio ayer cómo Nadal sumaba por segunda vez ese doblete, también logrado el año pasado por el suizo Roger Federer; cómo el español sobrevivía a un cuadro malicioso, que le ofreció dos partidos a cinco sets; y cómo, lanzado por un partido que subrayó su carácter en los puntos decisivos, llega al Abierto de Estados Unidos, salvo imprevisto, como el gran favorito.
Antes de despedirse, Borg emite su último veredicto: "Para mí, Federer es el mejor de todos los tiempos". Hoy y ahora tiene razón Borg, que guarda merecido respeto a un campeón como ninguno, inmenso, legendario y eterno. Mañana, quién sabe: Nadal tiene 24 años, ocho títulos grandes y mucha muchísima hambre.

Ser culto o incluso intelectual no es, reinsisto, un problema en sí mismo. Guardiola, por ejemplo, es un tipo culto, pero antes de que el Barça saltara al césped para disputar la final de Roma, enardeció a sus jugadores con unas imágenes de Gladiator. Domenech, en cambio, preparó a sus jugadores de la sub 21 (chavales llamados Zidane, Thuram y Makelele) para un partido trascendental llevándoles a ver la trepidante obra teatral Endgame, de Samuel Beckett. Les hago una brevísima sinopsis de Endgame: son cuatro personajes, uno inválido, otro que no puede sentarse y dos sin piernas que viven entre basuras; la frase esencial de la obra es “no hay nada más divertido que la infelicidad”. ¿Captan la diferencia entre el culto inteligente y el culto imbécil?"







