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martes, 2 de junio de 2009

Gladiator, por Pep Guardiola

TV3 ha emitido esta noche el vídeo completo que les proyectó Pep Guardiola a los jugadores del Barcelona antes de saltar al césped del Olímpico de Roma para jugar la final de la Champions League ante el Manchester United. Ésta es la historia y éste el vídeo:

jueves, 20 de noviembre de 2008

Unos niños del Congo cantan el himno del Athletic

Los niños de Bukavu, en el Congo han querido agradecer al Athletic Club de Bilbao su ayuda en forma de material deportivo para la formación de estos chavales.

El club vasco, a través de la ONG Coopera, manda material deportivo a los niños de este país y éstos han querido agradecérselo aprendiéndose el himno del Athletic, en euskera, y cantándolo con una emoción que pone la piel de gallina.

Carmen Vidal, miembro de Coopera que coordina las ayudas en el Congo, es quien ha enseñado a los niños el himno.

lunes, 7 de abril de 2008

Y Luis Enrique le ganó al desierto

Luis Enrique tenía los pies destrozados, pero era el tipo más feliz del mundo al cruzar la línea de meta. Había conseguido superar el reto que se propuso meses atrás: la Marathon des Sables. Atrás quedaban 245 kilómetros divididos en seis etapas por el desierto del Sáhara sin ayuda externa, cargando encima con todo el equipo necesario para sobrevivir durante una semana entre dunas a temperaturas de hasta 50 grados.


En las últimas tres etapas había caminado kilómetros y kilómetros con insoportables dolores en los pies, fuerte físicamente pero incapaz de acelerar el paso, viendo impotente como otros participantes le adelantaban. La última etapa, de sólo 17 kilómetros se le hizo interminable, le costó tres horas y cuarto en completarla. "Han sido tres días de mucho dolor a cada paso", decía nada más cruzar la línea de llegada. Poco importaba que finalizara en el puesto 301 de 825 participantes, 70 de ellos españoles, cuando estaba en el top 50 tras la primera jornada. Era tiempo para los abrazos y la satisfacción por el reto superado. Lucho, exhausto, había vencido al desierto.

Pero, pese al sufrimiento de los últimos días, Luis Enrique prefirió buscar la parte positiva de una aventura que no descarta repetir en el futuro: "Vine porque me gustan los retos que puedo hacer con un buen grupo de personas y que me aporten una experiencia humana, estos son los retos que realmente merecen la pena". Además Luis Enrique lo hacía por una buena causa, formando parte del equipo Prisma Global junto a Josef Ajram, Marcel Batlle, Antonio Llorente, Pepe Navarro y Xavi Piedra, para recoger fondos para la Fundación María García Estrada, que se creó con el objetivo de combatir el sarcoma, un tipo de cáncer muy agresivo y con un elevado índice de mortalidad.

Los reporteros del programa de Canal + Informe Robinson han acompañado al equipo Prisma Global durante esta aventura y ofrecerán el reportaje realizado el próximo día 22 de abril a las 22:20 horas.


Fotos y más información | Luis Enrique 21

miércoles, 2 de abril de 2008

El día que Mikhail Youzhny se abrió la cabeza a raquetazos

Anoche en Cayo Vizcaíno sucedia uno de esos momentos anecdóticos que son recordados con el paso del tiempo. El vídeo que recoge el ataque de ira de Youzhny contra sí mismo ha recibido más de 600.000 visitas en YouTube durante todo el día.

El español Nicolás Almagro y el ruso Mikhail Youzhny se enfrentaban en tercera ronda del Masters Series de Miami. En un partido muy igualado, que se prolongó durante 2 horas y 41 minutos, por fin Almagro sacaba para ganar el partido. Con ventaja al resto, y la posibilidad por tanto de recuperar el break e igualar la contienda, Youzhny cometió un fallo no forzado enviando la bola a la red en una sencilla devolución de revés. La reacción del ruso heló la sangre de cuantos estaban viendo el partido:



Tras la reanudación del choque un descentrado Nico cedió los siete puntos siguientes para acabar cayendo en el tie break. Pero antes de esta increíble reacción que cambió el rumbo del partido hubo tenis del bueno y se pudo ver el mejor punto de lo que llevamos de torneo:

martes, 4 de marzo de 2008

Sania Mirza, gran defensora de la mujer musulmana, tira la toalla

Nació en Bombay hace 21 años, es la número 32 del tenis femenino mundial y, aunque muchos piensan que no hay barreras para ella, hay una prueba que se resiste duramente a Sania Mirza: jugar en casa sin enfrentarse al juicio moral de la conservadora sociedad india. Sania Mirza no jugará en el Abierto de Bangalore que se disputa esta semana en esa ciudad india meridional para evitar la polémica que desatan en su país las minifaldas y camisetas ajustadas que luce en los partidos.

"Cada vez que juego en la India ha habido algún tipo de problema. Por eso, mi mánager y yo hemos pensado que lo mejor es que no juegue esta vez", dijo la tenista musulmana el día que anunció su decisión de no participar en Bangalore.

Los sectores más radicales y los guardianes de la moral india han encontrado en Sania Mirza un blanco perfecto: joven, risueña, deportista, desenfadada, con aires occidentales y, además, mujer. Mirza ha roto moldes en su país por ser la primera india en irrumpir entre las 50 mejores jugadoras del mundo, la primera en alcanzar la cuarta ronda de un 'grand slam' y la primera en ganar un título de la WTA, pero sobre todo por hacer públicas sus opiniones sobre temas controvertidos.

A finales del pasado año la firma Adidas, una de las multinacionales más destacadas de ropa deportiva en el mundo del tenis, la fichó para ser imagen de su marca. En los inicios de su carrera como profesional, la revista británica News Statesment la escogió como una de las diez personas capaces de cambiar el mundo por ser el símbolo de la emancipación de la mujer musulmana. Consigue contratos millonarios, acapara artículos de prensa y tiene todo el potencial para convertirse en una estrella. El resultado es que cuenta con defensores y detractores, pero no deja a nadie indiferente.

"Sania no es solo una jugadora de tenis, sino también un auténtico fenómeno social", dijo a Efe una fuente cercana a la jugadora. "Cuando estás en medio de una competición necesitas la máxima concentración y mantener la vista en la pelota. Por supuesto toda la presión mediática, los rumores y las informaciones que se publican, no siempre ciertas, tienen efectos en los jugadores y no tienen ningún sentido", agregó.

La cantidad de páginas web diseñadas por sus seguidores es inacabable y en todas se leen auténticos eslóganes: 'Sania Mirza, la sensación de los adolescentes', 'la chica que rompe barreras' o 'el icono de la juventud'.

Su desplante al torneo de Bangalore despertó una oleada de reacciones que iban desde la solidaridad hasta la crítica por considerarla poco profesional. El ex capitán del equipo indio de Copa Davis, Naresh Kumar, calificó la decisión de "altamente inmadura" y fruto de un mal asesoramiento, según la prensa local.

Mientras, la fundadora del Movimiento de las Mujeres Musulmanas Indias, Zakia Jowhar, dijo a Efe que Sania es "un modelo a seguir no sólo por las mujeres musulmanas, sino por las mujeres indias en general". Según Jowkar, que sea mujer es determinante para desatar las críticas: "Si fuera un chico musulmán recibiría algo de presión, pero al ser mujer las recibe de una forma mucho más clara". La activista lamenta que está vez Sania haya cedido a la presión. "No sé qué ha llevado a Mirza a no querer jugar en la India de este modo, pero los radicales no pueden tomar las decisiones por ella".

Fuente: elmundo.es

viernes, 15 de febrero de 2008

Monica Seles, la mujer que pudo cambiar el tenis

Steffi Graf pasará a la historia del tenis como la segunda jugadora con más títulos individuales de Grand Slam (22), sólo por detrás de Margaret Court. Graf dominó casi a placer desde finales de los '80 y durante los '90. Todo hubiera podido cambiar si Monica Seles, que la noche de ayer jueves anunció su retirada definitiva, no hubiera sido apuñalada en Hamburgo en 1993.


El 13 de abril de 1993, en el torneo de Hamburgo, durante una pausa, un perturbado fan de Graf clavó un cuchillo en la espalda de la serbia que cambió el rumbo de la historia del tenis femenino. En ese momento, Seles era la número uno del mundo, un azote para Graf, sobre todo, en arcilla. Aunque la herida en el hombro sanó rápidamente, no ocurrió lo mismo con el alma de Seles, que entonces tenía 19 años. Gravemente afectada a nivel psíquico, la jugadora volvió a las canchas después de dos años y tres meses. El regreso no fue igual. Hasta ese instante, había ganado ocho títulos de Grand Slam. Cuando regresó, con otro cuerpo -más voluminoso-, y otra nacionalidad -la estadounidense-, sólo fue capaz de sumar un 'grande' más. A partir de la puñalada, Graf se aseguró 11 Grand Slams, la mitad de los que logró en toda su carrera.

Seles puso fin a su espectacular carrera de manera silenciosa. "He decidido terminar", señaló la ex número uno del mundo mediante un breve comunicado difundido por su representante en Miami. Sólo pocas semanas después de que la deportista de 34 años anunciara su regreso para finales de marzo, decidió poner sorpresivamente punto final a su carrera. "Hace un tiempo acaricié la idea de regresar", admitió la estadounidense nacida en Novi Sad (Serbia), que disputará en el futuro algunos partidos amistosos y empuñará la raqueta para fines benéficos.




En realidad, el tiempo de sufrimiento con las innumerables contusiones y reiterados dolores en la espalda y en las desgastadas articulaciones iban a terminar el próximo mes en Key Biscayne con su vuelta a las canchas. Era el momento de volver a disfrutar de la raqueta. "Me encanta jugar", señaló el 2 de diciembre al anunciar su regreso tras casi cinco años de pausa, prácticamente como regalo de cumpleaños. Sólo quería jugar los torneos más importantes. Sin embargo, los dolores siguieron, y los necesarios avances para regresar al mundo del tenis no se dieron. La consecuencia era inevitable: ya no aguanta más. La triste eliminación por 6-4 y 6-0 en primera ronda de Roland Garros 2003 frente a la rusa Nadia Petrova ingresará así a los anales de la historia como su último partido profesional.

Se retira así Monica Seles, la nueve veces ganadora de un Grand Slam, que venció en la legendaria final de Roland Garros de 1992 a Steffi Graf en el tercer set por 10-8 (ver vídeo de arriba). Tras 53 títulos y casi 15 millones de dólares en premios, llegó el fin profesional para la tenista que hoy reside en Florida y que el 11 de marzo de 1991 alcanzó por primera vez el número uno del mundo, donde permaneció por 178 semanas.

Fuente: elmundo.es

lunes, 11 de febrero de 2008

Un doble MVP que mira a la NBA

Rudy Fernández se ha convertido en el primer jugador de la historia que ha sido distinguido en dos ocasiones como jugador más valioso de la fase final de la Copa del Rey, tras liderar con su gran actuación (32 puntos) el triunfo (80-82) de su equipo, el DKV Joventut, ante el anfitrión, el Tau Cerámica.

El mallorquín, de 22 años (4 de abril de 1985), logró su primer título nacional con el equipo de toda su vida, la 'Penya', en el que milita desde las categorías inferiores, después de ganar la ULEB Cup -siendo 'MVP' de la misma- y lograr la medalla de oro en el Mundial de Japón en un 2006 especialmente prolífico para su carrera.

Fernández siempre fue un jugador precoz, y ya con 17 años debutó en la Liga ACB en la cancha del Real Madrid. Dos años más tarde, el cuerpo técnico del equipo verdinegro decidió que diese el salto definitivo a la primera plantilla, y esa misma temporada, con apenas 19 años, se confirmó como un jugador de un talento y unas posibilidades fuera de lo común.

Buena prueba de ello fue su brillante Copa del Rey en Sevilla en 2004, la primera que el escolta disputaba, y en la que sorprendió a todos los allí presentes liderando al conjunto verdinegro a la final, y aunque el Joventut no pudo alzarse con el título ante el Tau Cerámica, el mallorquín fue designado como MVP, contando tan sólo con 18 años de edad.

La meteórica progresión de Rudy no se frenó ahí, y su progreso sobre la cancha le llevó a formar parte -siendo además uno de los destacados- de la mejor selección de la historia del baloncesto español, la que logró la medalla de oro en el Mundial de Japón, marcando un hito en la historia del deporte de la canasta en España.

Meses antes, el '5' de la 'Penya' había logrado su primer título como profesional después de que su equipo se adjudicase la FIBA Eurocup en 2006 disputada en Kiev. El escolta mallorquín fue designado, además, como jugador más valioso de la 'Final Four'.

Asimismo, el pasado año Rudy fue nombrado mejor jugador joven del continente europeo, y formó parte del combinado español que logró la plata en el Europeo de baloncesto disputado en España, teniendo un papel importante en el mismo.

Su gran nivel y su juventud tampoco pasaron desapercibidas para los ojeadores estadounidenses, y es que las franquicias de la NBA así lo confirmaron cuando Rudy fue elegido por los Phoenix Suns en la posición número 24 del 'Draft' de la NBA del pasado año, siendo sus derechos traspasados de inmediato a los Portland Trail Blazers del también español Sergio Rodríguez, que mostraron un gran interés en poder contar con Fernández.

Actualmente, Rudy está disputando la que presumiblemente será su última temporada en el baloncesto europeo, y es que su juego sobre la cancha no deja de deslumbrar y su salto a la NBA el próximo verano parece una decisión lógica y esperada.

Su dominio en la competición doméstica es evidente, sus galardones de 'MVP' semanal y mensual así lo atestiguan, y la consecución de este título copero, junto a Aíto García Reneses -que ya ganó la Copa del Rey en el último año de Pau Gasol en la ACB- no es más que una muestra de que el escolta verdinegro está dando sus últimos pasos en el baloncesto europeo y está de sobra preparado para aterrizar en la competición más prestigiosa del mundo, engrosando la lista de españoles que ya juegan en Estados Unidos.

Fuente: elmundo.es

martes, 5 de febrero de 2008

La Superbowl se llama Manning

La gran fiesta del fútbol americano, la Superbowl, el espectáculo deportivo que paraliza cada año Estados Unidos, sienta a millones de espectadores frente al televisor y mueve miles de millones de dólares, tiene este año un nombre: Eli Manning, quarterback de los Giants de Nueva York, hijo y hermano de jugadores y que el domingo fue decisivo en el inesperado triunfo (17-14) de su equipo sobre los superfavoritos, los Patriots de Nueva Inglaterra, que llegaban a la gran final sin una sola derrota.

Faltaba poco más de un minuto para terminar el partido. Los Giants iban por detrás en el marcador y el pequeño de los Manning se mostraba apurado a 60 yardas (54 metros) de la línea de ensayo. Entre agarrones, logró sacarse a dos defensores de encima y hacerse un hueco para lanzar un pase de 36 metros que Tyree atrapó de forma casi milagrosa. Quedaban 39 segundos, suficientes para dar la vuelta al partido y a la historia, que decía que los Patriots de Tom Brady no tenían rival.

A sus 26 años, Eli Manning parece seguir todos los pasos de su triunfador hermano Peyton. Fue elegido jugador más valioso de la final, disputada en Glendale (Arizona), como el año anterior lo había sido Peyton, también quarterback y ganador de la Superbowl con los Colts de Indianápolis. Eli fue número uno del draft de la NFL en 2004; Peyton, en 1998. Físicamente, son casi gemelos aunque les separan cinco años. Su padre también fue jugador profesional y vive en Nueva Orleans, donde nacieron sus hijos.

La actuación de Eli y la defensa de los Giants, que no dejó respirar a Brady -cinco veces se fue al suelo tras un placaje-, frenaron en seco la racha de los Patriots, que con 18 victorias y una derrota se quedan a un paso del récord de Miami Dolphins, invictos en 1972. Un revés el de éstos más doloroso por la rivalidad de las dos grandes ciudades de la costa Este.

Fuente: ELPAÍS.com

martes, 29 de enero de 2008

El arte vuelve a Riazor

El Deportivo de La Coruña se ha reencontrado este domingo con el triunfo (3-1) ante sus aficionados 133 días después de su última victoria en Riazor. En aquella ocasión, el 16 de septiembre del año pasado, el Betis cayó derrotado. Cuatro meses y once días después, fue el Valladolid el que no pudo puntuar en un estadio que estaba siendo hasta la fecha un chollo para los visitantes. La victoria ha coincidido con la vuelta a una convocatoria de Juan Carlos Valerón tras recibir el alta médica el pasado martes, justo dos años después de su primera lesión en la rodilla izquierda, que sufrió el 22 de enero de 2006 y que sólo le ha permitido participar desde entonces en tres encuentros oficiales, dos de Liga ante el Real Madrid y Recreativo de Huelva y otro de Copa del Rey frente al Mallorca.

A Juan Carlos Valerón (Arguineguín, Las Palmas; 32 años) se le escapa un suspiro. Ha vuelto a una convocatoria con el Depor, penúltimo en la tabla, después de que el pasado mes de marzo fuese operado del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda por tercera vez en dos años. El suspiro se debe a que se le ha preguntado si en todo este tiempo le rondó la idea de no volver a un campo de fútbol.

-Esa es una pregunta...

-La respondo yo. Si no tuviese esperanzas, no lo seguiría intentando. El esfuerzo que ha hecho es porque tiene muchas ganas de volver a jugar.

El que acude al corte es el defensa Manuel Pablo, su confidente y con el que ha superado los momentos de dudas jugando al fútbol en la PlayStation. "Es mejor que vuelva al campo, porque con la consola soy mucho mejor que él. Y no digamos los chavales, que vienen muy fuerte. Pero con un balón en los pies, Valerón es único. No existen muchos como él en el fútbol".

Al fin, hay una buena noticia en los campos de entrenamiento del Deportivo. Valerón ejerce de talismán. "Seguramente será una de las mejores soluciones para el equipo, tanto en el terreno de juego como fuera de él", afirma cargado de ánimo Miguel Ángel Lotina. "Cuando llegué había mucho pesimismo con su recuperación, pero cada semana se le ve mejor en los gestos y en los giros. Valerón ve el fútbol más rápido que los demás. Entre todas las soluciones elige siempre la mejor".

Hace un año, el Deportivo pasaba por una situación similar. Valerón jugó unos minutos contra el Real Madrid y el equipo invirtió una tendencia que parecía llevarlo a Segunda. Solo que, días después, recayó en un entrenamiento. Por eso, el medio canario es prudente. Cuando decidió operarse por tercera vez de la misma lesión, asumió con resignación evangélica, religión que profesa, que si podía saltar al campo con el equipo que patrocina en su Arguineguín natal, el Abrisajac -acróstico de Abraham, Isaac y Jacob- se daría por satisfecho. "Si al final no puedo competir, me voy a casa tan feliz", dijo antes de embarcarse en la lotería de una cirugía en una rodilla muy castigada.



"Le veo con más cabeza. Antes deseaba volver lo antes posible y esta vez ha tenido más paciencia. Los delanteros lo echamos mucho de menos". Bodipo y Valerón son "uña y carne". Compartieron ocho meses de rehabilitación. El flaco ejerció de tutor durante su recuperación: "En los meses que estuve lesionado aprendí más con él de fútbol que en un campo. Me daba consejos para mejorar como delantero y para mejorar como persona".

Valerón ha estado dos meses entrenando con el grupo. Un peto de distinto color señalaba que no se le podía entrar con fuerza. "Eran entrenamientos de mentira. El único test que nos queda es el de la competición. Estamos deseando verlo en un campo de fútbol", señala Ramón Barral, el médico del Deportivo.

"Desde hace dos semanas ya me hacen entradas. Aunque les digo que no se tomen precauciones, es lógico que me entren con cuidado", afirma el centrocampista. En las dos primeras operaciones realizadas por el doctor Guillén se sustituyó el ligamento dañado por los semitendinosos y de recto interno. En la tercera, el doctor Rafael Arriaza recurrió a un tendón rotuliano del banco de cadáveres. "Las imágenes del ligamento son preciosas. No hay otra manera de describirlas", afirmó el galeno cuando se anunció el alta médica.

¿Pero qué garantía hay de que no vuelva a recaer? "No la hay en absoluto. Hasta aquí ya hemos llegado en dos ocasiones. La rehabilitación ha sido un poco más lenta, pero la única prueba fiable es la competición", responde Rafael Barral. "Otro se retiraría, pero él trabajó durísimo, doblando sesiones a diario e incluso triplicándolas".

En los dos últimos años, Valerón sólo ha vestido la camiseta del Depor durante 15 minutos. "Si no sale bien, para casa", zanja con una sonrisa. Allí le esperan su hermana, Rita, y Prudencia, su madre.

Fuente: ELPAÍS.com

lunes, 28 de enero de 2008

Australia altera el orden

El recién finalizado Open de Australia marca un antes y un después en la historia reciente del tenis. Por primera vez después de tres años ni Roger Federer ni Rafael Nadal han estado presentes en una final de Grand Slam. El serbio Novak Djokovic se apuntó su primer gran título al vencer en la final al francés Jo-Wilfried Tsonga por 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (2). La temporada 2008 promete ser apasionante. Antes de la próxima gran cita, Roland Garros, habrá muchos torneos donde se podrán ajustar cuentas. Pero por ahora el que ha golpeado primero ha sido Novak Djokovic.


"¡Aquí voy a estar yo, aquí, aquí, con todos ellos!" No había pasado ni media hora de su éxito en el Abierto de Australia, y Novak Djokovic ya saboreaba las consecuencias de la gloria.

El serbio recorría un pasillo tapizado con fotos de los anteriores campeones del torneo, y rozó con sus dedos las de Stefan Edberg y Mats Wilander, feliz por haberse unido al exclusivísimo club de ganadores de Grand Slam.

Djokovic se ha convertido en el jugador número 50 de la era profesional del tenis en conquistar un grande, en el primer serbio en lograrlo, y en el campeón más joven de la historia del torneo, desplazando al estadounidense Jim Courier.

Era su revancha tras haber perdido en septiembre la final del US Open. Revancha en dos actos. El primero, en semifinales, demoliendo al suizo Roger Federer, su vencedor aquella vez en la definición de Nueva York, y cortándole así la posibilidad del 'Golden Slam'. El segundo, en la final, porque supo cumplir con el papel de hombre más experimentado, pese a que con sus 20 años tenga dos menos que el francés Jo-Wilfried Tsonga.

Djokovic, hasta ahora el "tercer hombre", es ya toda una realidad. Con Federer y el español Rafael Nadal simultáneamente fuera de la final -algo que no sucedía en Grand Slams desde hacía tres años-, el éxito de Djokovic abre la perspectiva de un muy atractivo 2008. La lucha por el uno ya no es sólo cosa de dos.

Djokovic sabe parecer espontáneo, pero no lo es: cada acto, cada frase, está calculada al milímetro. Pocos como él a la hora de controlar su imagen. Todo un mérito en un circuito en el que las estrellas no siempre hacen de la buena educación una norma.

Sus imitaciones de jugadores son ya leyenda en YouTube, para disgusto de muchos de sus colegas. Fanático del fútbol, idolatra al argentino Diego Maradona, al que le extendió una invitación para que este año vaya a visitarlo a cualquier torneo del mundo.

Nació en Belgrado, pero pasó mucho tiempo de su adolescencia en Kapaonik, un centro de esquí en Serbia en el que su padre tiene una pizzería y panquequería. No quiere nombrarlos, pero dice conocer jugadores a los que no les gusta el tenis: "A veces veo a algunos que juegan sólo por dinero".

El año pasado en Nueva York cenó con Robert De Niro, contó en su 'box' con el apoyo de la rusa Maria Sharapova -llegó a hablarse de un noviazgo- y sintió por primera vez que era una estrella. "Trato de mantener un balance, de ser normal".

Pero Djokovic no es normal, porque está tocado con la varita mágica del tenis. A diferencia del 99,99 por ciento de la humanidad, él sabe que puede ser el mejor en su especialidad. Y en pos de ese objetivo no desprecia ninguna ayuda.

Mientras su familia saltaba y se abrazaba en la tribuna, Djokovic se arrodilló y beso el piso azul que lo elevó a la gloria. En las gradas, un cartel sostenido por fans serbios le marcaba la misión: "¡Vamos Nole! Serás número uno pronto, por la voluntad de Dios".

Fuente: elmundo.es

domingo, 27 de enero de 2008

Sharapova, al estilo de Billie Jean King

La rusa Maria Sharapova, aconsejada por la mítica tenista, logró en Australia su tercer Grand Slam al derrotar a la serbia Ana Ivanovic en la final por 7-5 y 6-3.


Maria Sharapova recibió un mensaje de texto en el móvil justo antes de disputar la final del Abierto de Australia. "Los campeones aprovechan sus oportunidades. La presión es un privilegio", decía. Firmaba Billie Jean King, campeona de 12 torneos del Grand Slam, mito del tenis y pionera en la lucha por la igualdad de género.

El consejo tuvo un efecto terapéutico: metida en el vaivén de su partido contra la serbia Ana Ivanovic, la rusa mandó en el cruce de roturas de saque del primer set y acabó imponiendo su juego de golpeo inmisericorde. Fue su tercera victoria en un torneo del Grand Slam, tras haber ganado Wimbledon en 2004 y el Abierto de EEUU en 2006. Y la demostración de que por encima de su empleo como modelo persiste su profesión de gran tenista. Ganó Sharapova, que no ha cedido un set en Australia. E Ivanovic, la favorita del público, rompió a llorar durante su discurso de subcampeona.

"¡Estoy temblando!", gritaba la tenista rusa mientras paseaba el trofeo ante la grada, lleno total, día de Australia y un bochorno insoportable para celebrarlo. "Jane, la madre de mi entrenador, que falleció el año pasado, nos vino a la mente cada día de entrenamiento", recordó Sharapova. "Su pérdida nos hizo sufrir y nos dio una perspectiva completamente diferente. El proceso fue largo, porque tenía cáncer: cada vez que se ponía bien, a los seis meses le volvía. Era duro motivarse en los entrenamientos. El tenis no parecía importante".



La final fue tan poco elaborada como el tenis de la campeona. No hubo detalles. Sólo golpes secos y duros, al centro, planos y sin vuelo. Ninguna de las dos tenistas buscó el riesgo, las bolas cruzadas, los cambios de ritmo. Fue una confrontación de músculos, un desperdicio del ancho de la pista y una certificación de la importancia relativa que tiene el servicio en el tenis femenino: en 19 juegos disputados hubo cinco roturas de saque y 11 bolas de break. Como nueve fueron de Sharapova, que debutará con Rusia en la Copa Federación, ella ganó el partido.

"Es una rival dura", reconoció la serbia Ivanovic, de nuevo, como en Roland Garros 2007, a un paso de su primer título grande. "Tuve opciones en el primer set y no las aproveché", continuó. "Cometí grandes errores en momentos fundamentales. No estaba nerviosa, pero en momentos importantes fallé muchos tiros: sabía que tenía que ser agresiva y ese tipo de juego, obviamente, provoca fallos".

Cuando acabó la final, pasaron dos cosas. Ivanovic se reunió con los suyos entre risas, porque era el cumpleaños de su tío y tenían una barbacoa. Sharapova, que también celebraba el cumpleaños de su madre, recibió miles de mensajes de texto. Quiso destacar uno. "Felicidades. Lo has hecho fenomenal". Palabra de Billie Jean King.

Fuente: ELPAÍS.com

sábado, 26 de enero de 2008

El 'banco' Anelka

El Chelsea ha derrotado en la jornada de hoy de la FA Cup al Wigan Athletic por 1 a 2 y accede así a los octavos de final de esta competición. El francés Nicolás Anelka, que ha llegado al equipo londinense procedente del Bolton Wanderers en el mercado de invierno, abrió el marcador anotando su primer gol con la camiseta blue.

Sentado frente al Agya Sofía, la Iglesia de la Divina Sabiduría, Nicolas Anelka (Francia, 1979) encontró el camino para volver al fútbol grande. El francés vivía en Estambul el ocaso de su carrera. Era el héroe del Fenerbahçe, un club sin apenas historia, leyenda ni expectativas. Eso, año 2005, le tenía profundamente insatisfecho. Al borde de la catarsis. "En Turquía estás lejísimos de todo. Estar tan lejos de una gran Liga me hizo reflexionar mucho. Pude ver mi vida y el fútbol desde otro punto de vista. Me hizo madurar. Pensar un poco más antes de actuar. Antes era hipersensible y arrogante. No calculaba las consecuencias de nada. Ahora he cambiado. Soy más sabio".

Antes de fichar por el Chelsea, convirtiéndose "en un banco" en palabras de Arsène Wenger, quien en el verano de 1997 lo contratase con 18 años para el Arsenal procedente del Paris Saint-Germain por medio millón de libras esterlinas -hoy en día con 120 millones de euros es el jugador que más dinero ha generado en traspasos en la historia-, Anelka tuvo que deshacerse de su guiñol.

En Francia y España, donde jugó en el Real Madrid, el punta se ganó fama de tipo incomprensible. Era un chico pegado a unos cascos de música, con una pernera por la rodilla y problemas para comprender que la gente le tuteara y no le tratara de usted, como en francés. No contaba con el apoyo de sus compañeros. Lo dice hasta la decoración de su piso. Anelka, cuando jugaba en el City, sólo tenía cuatro fotos en su casa de Manchester. Una le recordaba en la puerta del Estadio de Francia junto a su amigo Jamel el día que ganó la Champions con el Madrid. Las celebraciones sobre el césped resumieron sus relaciones con el resto de la caseta. "Hemos hecho a este hijo de puta campeón de Europa", se dijeron dos pesos pesados del vestuario.

El viaje interior que Anelka empezó en Estambul acabó en Marrakech. Ya se había prometido con Bárbara, 30 años, bailarina y coreógrafa. Ya había comenzado a producir discos de rap a través del sello Falcon Records -consiguió que Drogba pusiera su voz a un disco y canceló el proyecto porque la suya no daba el nivel- y la marca de ropa 39 Pro. Y ya había vuelto a la selección francesa. Entonces, Anelka hizo algo insospechado para un hombre con leyenda de arisco y autista. Convocó a sus 25 compañeros del Bolton. Hizo que les acompañara el utillero y la mujer que se encargaba de lavar sus uniformes. Los embarcó, a gastos pagados, en un avión. Y se los llevó a Marrakech para su boda. Fue la primera imagen del nuevo Anelka, desconocido en comparación a sus tiempos en el Madrid: participaba en todos los actos promocionales del Bolton; se dejaba fotografiar con su cara entre dos besos de sendas aficionadas; y les compró, gracias a la intervención de su mujer, una mansión a sus padres en Case-Pilote, Martinica. A ellos dedicó el cambio que le ha hecho jugador del Chelsea: "Me di cuenta de que les afectaba lo que decían de mí. Les molestaba ver que el Nicolas Anelka que veían por televisión no era el que ellos conocían. Ahora intento más que estén orgullosos de mí. En el fondo de mi corazón siempre he querido volver a un gran club".

Anelka se siente liberado. Ya no sufre la presencia de Deschamps, Desailly o Blanc en la selección, "dos señores" con los que no compartía nada. Ahora se sienta a la mesa con Nasri y Benzema, dos chicos de barrio, como él, con los que habla en dialecto, "en verlan, lo que no hubiera osado con Blanc y Desailly". Ahí, sin embargo, sigue viviendo el viejo Anelka. Compite por un puesto. Y las reflexiones de Santa Sofía no han llegado para tanto: "Entre los atacantes no hay jerarquías. Nadie es indiscutible. Cada uno quiere jugar, convencido de que es el mejor del mundo. Si no piensas que lo eres, ya estás perdido".

Fuente: ELPAÍS.com

lunes, 21 de enero de 2008

Un rebelde en jaque perpetuo

Hasta su edad al morir, 64 años, uno por cada casilla del tablero, está ligada al ajedrez. Y la ciudad en la que Bobby Fischer murió la pasada semana por una enfermedad renal, Reykjavík (Islandia), es la misma en la que destruyó la hegemonía soviética al destronar a Boris Spassky en 1972, en plena guerra fría entre EEUU y la URSS; la misma que le lanzó a la idolatría de millones de aficionados, y que le convirtió en el ajedrecista más carismático de todos los tiempos. El periodista y Maestro Internacional de ajedrez Leontxo García, que lo llegó a conocer personalmente, lo recuerda en este artículo publicado en el diario El País.


Bobby Fischer fue un rebelde con mayúsculas, hasta el punto de que era asilado político en Islandia por una orden de busca y captura de la Casa Blanca tras violar el embargo contra Yugoslavia al disputar allí la revancha contra Boris Spassky en 1992. El 1 de septiembre de ese año, en su primera rueda de prensa tras 20 años de reclusión, con periodistas hasta debajo de las mesas porque no cabían en otro sitio, con corresponsales de guerra que habían dejado de cubrir la de la vecina Bosnia para ilustrar el retorno de Fischer en Sveti Stefan (Montenegro), el niño terrible del ajedrez escupió ante las cámaras sobre un documento del Gobierno de EEUU que le conminaba a no jugar con Spassky en Yugoslavia, con una bolsa de cinco millones de dólares. Pero quien le persuadió para disputar ese duelo no fue el dinero, sino una húngara de 19 años, Zita Rajcsanyi, de la que Fischer estuvo enamorado durante un par de años.

Esa misma cantidad es la que le ofreció el dictador filipino Ferdinand Marcos por defender su título en 1975 contra la emergente estrella soviética Anatoli Karpov. Pero, en su rebeldía extrema y su fidelidad a principios inamovibles, Fischer exigió que la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) aceptase sus condiciones -propuso que se jugase al mejor de diez victorias, sin límite de partidas, los empates no contaban-, que hacían impredecible la duración del Mundial. La FIDE se negó, Fischer renunció a convertirse en millonario y desapareció de la vida pública durante veinte años.

Ciertamente, la coherencia de Fischer con sus ideas fue máxima. En 1965, logró que Fidel Castro se comprometiera en público a no utilizar políticamente su participación en el torneo de La Habana a través del teletipo, ya que la Casa Blanca le impedía viajar a Cuba. Y en 1972, cuando Fischer estimó que la bolsa inicial de su duelo por el título contra Spassky en Reykjavík era "una miseria", ocurrieron dos cosas extraordinarias: primero tuvo que intervenir nada menos que Henry Kissinger, Secretario de Estado, para rogarle que jugase; pero lo esencial fue que el mecenas británico Jim Slater agrandó la bolsa en 125.000 dólares.

Sin embargo, esa coherencia también escondió un miedo patológico a perder, a ser destronado por Anatoli Karpov, con quien negoció en secreto en 1976, en Córdoba y Madrid. Cuando ambos estaban de acuerdo en disputar un duelo, Fischer exigió que se llamase "Campeonato del Mundo Profesional", a sabiendas de que el Kremlin jamás lo aceptaría, y se rompió el diálogo.

Fischer era un rebelde en jaque perpetuo, perseguido realmente por la Casa Blanca, pero también por muchos más en su paranoia, que le llevó a desarrollar una doble o triple personalidad, antitética e insoportable para quienes le conocimos en la intimidad, y quizá también para él mismo. Dotado de un cociente intelectual superior al de Einstein, era maravilloso verle analizar una partida de ajedrez, entrañable cuando narraba con emoción infantil su viaje para visitar los dragones de la isla de Komodo (Indonesia) y muy interesante escuchar sus opiniones sobre política internacional, a pesar de su anticomunismo visceral. Pero también era espantoso ser testigo de su racismo contra los judíos, a pesar de que su madre era judía, alimentado por las amistades filonazis que hizo en Alemania durante sus veinte años de misterio.

Muy probablemente, la parte más oscura de la personalidad de Fischer tiene mucho que ver con su poco recomendable infancia. Su madre, Regina, políglota, hiperactiva, paranoica y sospechosa de espiar para la URSS -según los archivos del FBI- se había separado del biofísico alemán Gerhardt Fischer, luchador en el bando republicano de la Guerra Civil española. Mucho más tarde se supo que el verdadero padre de Bobby fue el científico húngaro Paul Nemenyi, también judío, y también sospechoso de espiar para la URSS. Nadie impidió que Fischer abandonase la escuela en su adolescencia y centrase su vida exclusivamente en el ajedrez, lo que impidió que adquiriese una cultura general hasta que ya fue adulto y probablemente favoreció su desequilibrio mental.

El lado negro de Fischer sólo tiene una utilidad póstuma: es un argumento para convencer a los jóvenes talentos del ajedrez de que no abandonen su formación paralela como seres humanos. Pero el lado bueno del jugador más carismático en más de quince siglos de historia del deporte mental incluye un legado tan magnífico como inmortal: sus mejores partidas, que producen en el aficionado una sensación similar a la de la Novena de Beethoven en un melómano. Esas obras de arte no morirán nunca.

jueves, 17 de enero de 2008

La gran carrera de Oscar Pistorius

Oscar Pistorius, surafricano de 21 años, nació sin peronés y a los 11 meses le amputaron ambas piernas justo por debajo de las rodillas. Pese a eso le ha dado por practicar deporte, por correr muy deprisa y por soñar con participar en los Juegos Olímpicos de Pekín. Y para la federación internacional de atletismo (IAAF), el organismo que debía dar el visto bueno a su licencia, en sueño se deberá quedar su aspiración.


Tenía 13 meses cuando sus padres, Henke y Sheila, tuvieron que tomar la decisión más dramática de su vida: amputar o no amputar al bebé. Si no lo hacían, la malformación en sus huesos iría degenerando y le crearía serios problemas en la adolescencia. Si se erradicaba el problema de raíz, el niño aprendería a manejarse desde pequeño con prótesis. "Siempre he pensado que la decisión de mis padres fue la adecuada", confiesa Pistorius, recostado en un sofá del hotel donde se aloja en Manchester. Sobre la moqueta descansan las prótesis, bautizadas apropiadamente con el nombre de cheetah (guepardo).

Nadie diría que lleva dos prótesis viendo cómo se mueve. Aprendió a caminar con ellas. Son parte de él. Por eso corre tanto, argumenta. Eso sí, siempre tuvo acceso a los mejores modelos del mercado. Su padre dirige una mina de cal en Pretoria. Cada nueve meses se las renovaba, según iba creciendo. Nunca se reparó en gastos.

A él lo que le gustaba era el rugby. En el colegio jugaba al fútbol y al tenis, pero lo suyo era el rugby. Hasta que, a finales de 2003, una lesión en la rodilla le obligó a abandonarlo y se pasó al atletismo. Ampie Louw se quedó boquiabierto la primera vez que le vio corriendo en la Universidad de Pretoria. Desde ese mismo día es su entrenador. Pistorius es un tipo guapo y sonriente. Ojos verdes, pelo corto con mechas rubias; fuerte, pero no exageradamente musculado. Sobre la mesa tiene dos ofertas de Hollywood para llevar su historia a la gran pantalla. En una le ofrecen interpretarse a sí mismo, en la otra proponen a un actor profesional.

En su país es toda una estrella. Un ídolo de fans; muchos de ellos, chicas. Su entrenador le define como un chico sensible y buena gente. "Le gustan los coches, estar con su chica, es imprudente. Pero está muy centrado en lo que quiere". Los patrocinadores también se lo disputan: presta su imagen a Visa, Honda, Ossur, Nike y Oakley. Víctor Gutiérrez, veterano atleta paralímpico canario, dice que es un chico espontáneo y natural: "Va muy rasito, pegado al suelo, no como otros fantasmones, casi siempre norteamericanos: lo primero que hace al acabar una carrera es felicitar a sus rivales".

Su madre murió hace cinco años. Pero su filosofía es seguir siempre adelante, sea cual sea el contratiempo. Estudia empresariales y espera crear una cadena de restaurantes con franquicias en Nueva York, Londres y Johanesburgo. Pero ése es un sueño a largo plazo. A corto, sueña con convertirse en el primer atleta paralímpico que disputa unos Juegos Olímpicos. La IAAF emitió el pasado martes un comunicado desde su sede de Mónaco anunciando que no permitirá al surafricano participar con sus prótesis islandesas de fibra de carbono junto a atletas con piernas de carne y hueso.

"¿Por qué?", pregunta Pistorius, que piensa dispensar la misma energía en la persecución de su sueño olímpico que la gastada en su lucha de más de 20 años por superar todas las dificultades cotidianas. "Porque corres con ventaja", le responden en la IAAF. Irónica respuesta a un amputado. Como se enteren Jeremy Wariner, Kerron Clement y compañía, toda la elite de los 400 metros, la distancia favorita de Pistorius, se cortarán las piernas rápidamente y se pondrán las mismas prótesis.

¿No habíamos quedado en que el cuerpo humano era la máquina más perfecta?

No en este caso, responden desde el laboratorio de biomecánica de Colonia donde han estudiado con detenimiento tanto el cuerpo de carne y hueso de Pistorius como sus extensiones sintéticas. Su conclusión, sobre la que se basará la negativa de la IAAF y el probable y subsiguiente recurso de Pistorius ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), es que el atleta surafricano corre sobre muelles, lo que le permite subvertir la lógica fisiológica de una prueba como el 400 metros, la más dura del atletismo, la que más acerca a sus límites de dolor al ser humano.

Según el estudio de Colonia, que le ha costado 50.000 euros a la IAAF y que ha sido dirigido por el profesor Gert-Peter Brueggemann, es como si Pistorius corriera sobre muelles. Sus cuchillas le devuelven el 90% de la energía producida cuando golpean sobre el suelo para propulsarlo hacia adelante. Un atleta sin prótesis sólo recibe la devolución de un 60% de la energía. Como la pérdida de energía en sus cuchillas es mucho menor que la que pierde un tobillo humano acelerando, Brueggemann concluyó que las prótesis son mucho más eficientes desde el punto de vista mecánico. Y, como gracias al efecto muelle, el retorno de energía no disminuye durante la carrera pese al aumento de fatiga -mientras que el 60% del pie normal baja según pasa el tiempo-, la prótesis le confiere a Pistorius también una mayor eficiencia fisiológica. Eso significa que el atleta biónico de Suráfrica es capaz de correr a la misma velocidad que otros atletas pero gastando mucha menos energía, con un menor consumo de oxígeno.

No es que Pistorius corra muy rápido -su mejor marca ronda los 46,5 segundos, a un segundo de la mínima exigida para participar en los Juegos de Pekín, a casi tres segundos, casi 30 metros, de las marcas en que se mueve Jeremy Wariner, el mejor cuatrocentista del momento-, pero su carrera sí que tiene una cualidad que no posee la de los mejores del mundo: contrariamente a la lógica fisiológica, a la disminución de la velocidad con la fatiga y el aumento del ácido láctico y todo eso, sólo Pistorius es capaz de correr más rápidos los segundos 200 metros que los primeros. Un atleta de élite suele tardar dos segundos más en la segunda parte.

El día más feliz de su vida, a la espera de poder disputar unas Olimpiadas, llegó el pasado mes de julio cuando recibió una invitación para correr en la cita romana de la Golden League, eso sí compitiendo sólo ante italianos en la Final B y no en la prueba principal, pero para Oscar su final era la final más importante, era la primera vez que se enfrentaba en una gran cita con atletas sin discapacidad. Tras una mala salida, 0.430 de tiempo de reacción, como es habitual en él, llego al 200 en último lugar pero fue remontando puestos para entrar segundo parando el crono en 46.90, muy cerca del vencedor, Stefano Braciola, que lo detuvo en 46.72. "Ha sido algo increíble, una gran emoción. El sueño de toda una vida que se ha coronado", dijo al término de la prueba rodeado de un gran número de periodistas. Tras ser felicitado por todos sus rivales, Oscar abandonó el estadio Olímpico de Roma que lo aplaudía puesto en pie. Sabía que pese a cruzar la meta en segunda posición acababa de ganar la carrera de su vida.

sábado, 12 de enero de 2008

Marion Jones, una diosa menos en el Olimpo

Marion Jones, la atleta más glamurosa de los últimos años, fue sentenciada ayer en White Plains (Nueva York) a seis meses de cárcel por mentir a las autoridades sobre el uso de anabolizantes y participar en una estafa con cheques.

"Le pido que sea lo más misericordioso posible", le suplicó Marion Jones al juez Kenneth Karas para que no la separara de sus dos hijos ni siquiera "un corto período de tiempo". Pero el juez no le hizo caso y le impuso la pena máxima posible, según el acuerdo al que Jones y sus abogados habían llegado con la fiscalía. La velocista, ganadora de cinco medallas en los Juegos de Sidney 2000, que ya ha perdido, se declaró culpable en octubre.

Karas fue inflexible y en su intervención justificó la sentencia por "la necesidad de promover el respeto de la ley". Hasta en eso, dentro de tantos tramposos que pululan por el deporte estadounidense, ha tenido mala suerte la atleta, que se ha visto metida en una vorágine de errores en los últimos años de su vida. Declararse culpable y admitir todas las equivocaciones no la han salvado.


Marion trató de enternecer al juez hablando siempre de sus hijos: "Mi pasión en la vida siempre ha sido mi familia. Sé que se acerca el día en que mis hijos me preguntarán sobre lo que ha pasado y seré honesta y sincera. Los guiaré y educaré para que no cometan los mismos errores". Cuando oyó la sentencia se echó a llorar y apoyó la cabeza en el hombro de su actual pareja, el también velocista Obadele Thompson, que ganó para Barbados el bronce en los 100 metros de Sidney. Con él vive en Austin (Texas) y tuvo su segundo hijo, tras el mayor, Monty, fruto de su relación con Tim Montgomery, que también perdió por dopaje su récord mundial de 100. Marion mintió al decir que no sabía nada sobre la participación de Tim en un fraude para cambiar millones de dólares en cheques robados y falsos.

Tampoco sirvieron de nada los alegatos de sus abogados pidiendo clemencia. El mea culpa no podía ser más elocuente buscando ante el juez la evidencia de que bastante castigo público había sufrido ya: "Ha pasado de ser una heroína americana a la vergüenza nacional. El desprecio de un país que la adoraba y su caída en desgracia han sido ya castigos duros. Ha sido desposeída de sus medallas, de sus resultados, y ha perdido la salud y su prestigio público". Incluso para evitar más escarmiento, su defensa usó cartas de amigos y de Thompson, su marido, en las que se hablaba de su abnegación al colaborar en obras sociales.

Jones ya es otro juguete roto y con estrépito. La mejor velocista no pudo más, tras años de negar lo que parecía una evidencia por el sucio entorno que la rodeaba, y en octubre de 2007 empezó confesando por carta a sus familiares y amigos que se dopó en su preparación para los Juegos de Sidney 2000. Allí ganó cinco medallas, tres de oro (100, 200 y relevo 4 x 400) y dos de bronce (4 x 100 y longitud). Fue su último asombro olímpico con distancias siderales sobre sus rivales. Casi como hizo Florence Griffith en Seúl 88, a quien no le dio tiempo a confesar cómo cambió su cuerpo en un año y pudo lograr marcas aún más extraterrestres. Marion sólo pudo acercarse (10,49s-10,65s en 100 y 21,34s-21,62s en 200). Luego todo empezó a torcerse, hasta terminar en la ruina. Para frenar su cuesta abajo no le quedó más remedio que declararse culpable de mentir, no sólo a agentes federales al proclamar su inocencia, sino en otras operaciones financieras frustradas.

La confesión y sinceridad de Marion, la espigada chica imbatible al final del siglo XX, le trajo otras inevitables consecuencias. Jones ya devolvió las cinco medallas olímpicas ganadas en Sidney. Tanto la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) como el Comité Olímpico Internacional (COI) borraron a la estadounidense de sus listas de ganadores tras su confesión de doping. Además, debe reembolsar a la IAAF las cantidades cobradas por premios y participación, que se estiman en unos 700.000 dólares. Según informaciones de prensa, la otrora millonaria se halla en dificultades económicas. El pasado mes de junio declaró poseer sólo 2.000 dólares en efectivo. A Marion Jones, de 32 años, el sueño americano se le ha convertido en pesadilla.

Fuente: ELPAÍS.com

viernes, 11 de enero de 2008

El último gran héroe

El neozelandés Edmund Hillary, que acompañado del sherpa Tenzing Norgay, se convirtió en el primer alpinista que encumbró el Everest, ha fallecido hoy en Auckland a los 88 años de edad. Sebastián Álvaro, director de Al filo de lo imposible, hace una semblanza del mítico escalador en El Mundo.

Ha muerto uno de los grandes héroes del siglo XX, el neozelandés Edmund Hillary. Cuando era niño siempre soñaba con imitar a estos pioneros que nos ayudaron a conocer las montañas más altas de la Tierra, a comprender, en definitiva, el planeta en el que vivimos y, de paso, los límites de la Tierra y los del ser humano.

El Everest ha sido considerado como el tercer polo, junto al Norte y el Sur, es decir, el punto más alto del planeta, ese lugar que, recordando a Shakespeare, es donde se forjaron esos aventureros hechos "de la misma substancia de los sueños". Sin duda, si nuestra serie documental existe y ha tenido tan larga y fructífera vida se debe al ejemplo de pioneros como él, que nos enseñaron a las siguientes generaciones cómo el Himalaya podía ser más que un magnífico reto, un territorio acogedor de historias, sueños y aventuras.


La prensa mundial se ha visto conmocionada por la muerte de este apicultor que alcanzó la gloria mundial por haber sido el primer ser humano en alcanzar, junto al sherpa Norgay Tenzing, la cima más alta del mundo, el Everest. La noticia se difundió en Inglaterra el mismo día que coronaban a Isabell II y tuvo un extraordinario impacto, quizás sólo comparable al que tuvo la llegada del hombre a la luna.

Eran los esplendorosos estertores de un imperio que dejaba de serlo y el nacimiento del último gran héroe del siglo XX. Un país desangrado por la Segunda Guerra Mundial vivió aquel triunfo de 1953 como un logro nacional que les devolvía el orgullo colectivo y, sobre todo, significaba la esperanza en un futuro mejor. No deja de ser paradójico que la conquista del Everest, siempre estará rodeada de incertidumbre ya que no sabremos nunca con certeza si fueron Hillary y Tenzing o quizás fueran George Mallory y su compañero Andrew Irvine en 1924.

Por otro lado, como hemos comprobado en estos años pasados, las escaladas del Annapurna, el Nanga Parbat o el K2, en esos mismos años, fueron logros alpinísticos superiores. Pero nada de eso hace menos grande a Edmund Hillary, ni oscurece su hazaña ni su magnífico historial.

Quizá se nos haga difícil llegar a calibrar lo que supuso su conquista del Everest. Baste señalar que todavía hoy Hillary es el único neozelandés vivo que aparece en un billete de banco de su país y es el único extranjero que ha merecido ser nombrado ciudadano de honor por el gobierno nepalí.



Un carácter menos firme o más sensible a la adulación habría, a buen seguro, sucumbido, sobran los ejemplos, y con méritos muy inferiores. Sin embargo, aquel joven apicultor que había aprendido a amar las montañas escalando las hermosas y difíciles cimas de su tierra, los Alpes neozelandeses, supo armarse de humildad y sabio relativismo para afrontar los continuos homenajes. Volvió al Himalaya en varias ocasiones y participó en la expedición transantártica de la Commonwealth en 1957.

Fue el primero en escalar el Ama Dablam, la montaña sagrada de los sherpas y una de las más bellas de la Tierra, y de los primeros en intentar el difícil Makalu (8.463 metros) que escalaría el extraordinario alpinista francés Lioel Terray. Tuvo un accidente muy grave, a partir del cual ya nunca sería el mismo y sufrió en su carne la mayor de las desgracias cuando su esposa y su hija murieron en un accidente aéreo en Katmandú.

Pero si tuviera que rescatar su actividad más intensa y longeva y meritoria yo escogería la de haber sido el primer alpinista en ayudar a los porteadores. Haber sabido mirarlos no sólo como mano de obra barata. Tras él hemos ido otros muchos, pero Hillary fue, en este apartado también, un pionero. A través de su fundación, se han construido numerosas escuelas y hospitales. Es de esa gente que ha hecho realidad los mejores valores de la montaña: la solidaridad, el esfuerzo, el sacrificio y haber sido alpinista viejo, antes que alpinista bueno.

Como me aconsejaba mi madre por haber sido sobre todo, y antes que una celebridad, una buena persona. Y es que el mayor logro de Edmund Hillary fue saber mantener vivo hasta el último día su corazón joven que soñaba con montañas sin imaginar siquiera que un día tocaría el cielo con los dedos. Hoy estoy triste, y ustedes quizás lo estén también, porque se nos ha muerto el último héroe.


lunes, 7 de enero de 2008

Una campeona sin relevo

María Peláez, lejos de su mejor forma, logra su 50º título nacional con 30 años.

Hace tres años y medio, María Peláez acabó el Europeo de Madrid entre lágrimas. Ni los gritos y silbidos de su novio, familiares y amigos, que jaleaban desde las gradas cada uno de sus envites contra el agua, sirvieron a la malagueña para cumplir su objetivo: lograr la mínima para los que debían ser sus cuartos Juegos Olímpicos. La nadadora precoz, la campeona de Europa junior y absoluta, la más joven de toda la delegación española en Barcelona 92, parecía acabada. Su mejor momento físico había pasado y resultaba difícil creer que recuperaría las sensaciones en la piscina. Pero Peláez fue repescada para Atenas, y hace una semana, con los 30 ya cumplidos, se volvió a proclamar campeona de España en 100m mariposa -y van 50 títulos nacionales- y logró la plata en los 200m. Ahora vuelve a soñar con unos Juegos Olímpicos, los de Pekín el próximo verano.


El triunfo de Peláez dice mucho de la mala situación de la natación española. Lejos de su mejor forma, nadó en 1m 1,58s, cuando hace siete años lo hacía en 1m 0,54s. Y ni siquiera consiguió la mínima para los Europeos. Ángela San Juan, que tiene el récord de España, quedó segunda.

Peláez sabe que es una nadadora mayor: "El mejor momento está entre los 19 y los 23 años. Es cuando te has quitado el cole de encima y has madurado físicamente y de cabeza", reconoce desde Málaga, donde ha viajado un par de días para pasar los Reyes con la familia. Pero nunca ha dejado de nadar. Cuando sintió que necesitaba un cambio, motivación para seguir, hizo las maletas y se fue a Italia a entrenarse. Después de Atenas, decidió volver. Su pareja vivía en Madrid y ella quería acabar la carrera de INEF. Nadó a las órdenes de Paulus Wildeboer y de Joan Fortuny y hace poco más de un año se unió al grupo de Juan Camus en el SEK Castillo.

Lo que sí ha hecho con la edad es cambiar la forma de entrenarse, adaptarla a un cuerpo cascado, con miles de kilómetros en brazos y piernas. "Tengo que controlar mucho las cargas porque me cuesta más recuperarme de los grandes esfuerzos", resume. Así que ahora pasa menos horas en la piscina y más en el gimnasio haciendo pesas. Si hace cinco años hacía once sesiones en el agua de entre 6.000 y 7.000 metros a la semana, hoy hace entre seis y ocho.

"Le cuesta llegar al nivel que tenía", reconoce Camus; "ha entrenado muy duro durante muchos años y el músculo ya está tocado, el corazón está más cansado...". A cambio, Peláez tiene experiencia, y un carácter "muy peleón", y está "supermotivada". Porque le gusta nadar, pero también porque ve a la vuelta de la esquina los que serían sus quintos Juegos Olímpicos. Para esta cita prepara los 200m mariposa y los 200m estilos. Tanto ella como Camus saben que es muy difícil, pero han planificado minuciosamente el trabajo. Con las Navidades han cumplido el último descanso. Las mínimas están aún lejos, pero tendrán varias oportunidades. La primera en el Open de España a principios de abril en Palma de Mallorca.

Fuente: ELPAÍS.com

viernes, 7 de diciembre de 2007

El gol de su vida

El Arsenal de Sarandí ganó la Copa Sudamericana ante el América de México y Martín Andrizzi fue el héroe del campeón con un gol que tiñó de celeste y rojo todo el continente.

"Me la llevé como pude y definí cruzado. Por suerte entró. Tengo una sensación inexplicable. Sabía que lo iba a anotar. Se lo dije a mis compañeros y colaboradores del equipo antes del partido", dijo ayer Martín Andrizzi que marcó el gol del Arsenal ante el América (que dominaba por 0 a 2 en terreno argentino y saboreaba ya la Copa Sudamericana). Con este tanto los de Sarandí, que se habían impuesto por 2 a 3 en el Estadio Azteca, conquistaban su primer título internacional.

Andrizzi acababa de entrar en el campo. El veterano volante zurdo, todo un trotamundos del fútbol argentino, era la última carta de un club que veía como se le escapaba el tren de la gloria. Ante un América encerrado, Martín la ganó en el borde del área, penetró entre una nube de defensores que le cerraban el paso, se cayó, perdió la pelota, la recuperó desde el suelo y salió trastabillado pero consiguió llegar al área chica donde definió al palo cruzado. Martín Andrizzi había marcado el gol más importante de su vida y también el de la historia de este modesto equipo de barrio fundado hace ahora 50 años por los hermanos Héctor y Julio Grondona, el perpetuo presidente de la AFA.

martes, 4 de diciembre de 2007

Ramón Cabrero, entrenador, símbolo y maestro

En su lista de campeones, el fútbol argentino debe hacerle lugar a un nuevo miembro. El domingo Lanús se convirtió en el decimoquinto equipo que obtiene un título argentino de la máxima categoría al hacerse con el Torneo Apertura; el antecedente inmediato era Argentinos, en 1984. Al frente del equipo, Ramón Cabrero, Ramonín, para el que Lanús es como su casa. Fue un jugador de talento, modeló al plantel actual en Inferiores y este domingo rió y lloró en plena cancha.

El primer capítulo de la historia de Ramonín es común a la de cientos de hijos de inmigrantes: padres gallegos que huyen de España corridos por la guerra y el hambre, tesonera búsqueda en América, a principios de los 50, en pos de cumplir el sueño de un techo de chapas pero propio, guisos y pucheros suculentos para sostener el esfuerzo de las largas jornadas de trabajo, huerta en el fondo —con gallinero y árboles frutales incluidos— para bancar el día a día con producción propia.

Los Cabrero, con Ramonín próximo a cumplir los cuatro años, partieron de Santander con el corazón mirando al sur. Por eso se afincaron en Lanús. Ahí, donde aún continúa viviendo, en el barrio de toda la vida, siguió edificando su vida el hombre que le rasqueteó a Lanús la pátina de equipito de vuelo limitado, pibes livianitos que juegan lindo, ¿viste? son más fulbito que otra cosa para pintarlo de campeón. Campeón de Primera por primera vez.



Ramonín es también, para algunos, el Gallego. Ocho finoli de Los Albañiles —una opción de Martín Esteban Pando— cuando "Manolo" Silva y el "Paragua" Acosta se llevaban las pocas notas y los mejores títulos que la prensa le dedicaba a ese inolvidable equipo, por lo bien que jugaba, del segundo lustro de los 60.

Si para Fito Páez hubo "amor después del amor", para él siguió el fútbol después del fútbol. Cuando se terminó la etapa de hábil pisador por la derecha, feligrés de la religión del toque, a él le llegó el ciclo de entrenador. Y a remarla desde abajo, a pulmón, como corresponde al mandato de los inmigrantes.

El Ascenso lo tuvo por una década yendo y viniendo. Colón, Lanús en dos etapas, Deportivo Maipú de Mendoza, Central Córdoba de Santiago del Estero. ¡Y Deportivo Italiano! "Hasta esto que logramos con Lanús, lo mejor que hice como técnico", dice Ramonín" cuando recuerda ese equipo con Alejandro Lanari en el arco, Daniel Díaz de baluarte defensivo, Marcos Capocetti liderando la mitad de la cancha y Víctor Lucero de goleador. Ese equipo de Italiano que el 24 de junio de 1986, en la cancha de Vélez, ascendió a Primera y mandó a Huracán al Nacional B.

Menos blando de lo que parece, él no oculta sus verdades: "Conmigo, el que no acepta ir al banco no juega". A Rodrigo Archubi, a quien había ayudado a formar en las Inferiores, le dio una lección de vida cuando lo separó del plantel por no aceptar ser suplente. Pero Ramonín cree que la decisión más pesada en el fútbol la tomó a los 34 años, cuando en Lanús limpió a Antonio Labonia, un ex River que se creyó intocable y lo puteó cuando él decidió cambiarlo.

Tiene al negro como color preferido y ninguna comida puede destronar al asado del primer puesto en su paladar. Noemí María es su mujer desde que él tenía 22 años y ella, 17. El fútbol lo recuperó después de que el menemato lo ayudara a fundir un negocio de ropa sport que le dio de comer entre 1990 y 1995. Diego Maradona es su número uno indiscutible y elige a Luis Aragonés —fue compañero en el Atlético Madrid— como el mejor que jugó a su lado. Es Ramonín, el de Lanús. El que siempre devuelve los llamados. El que compra los ravioles en la casa de pastas de la otra cuadra. El que va a La Diva, frente a la estación de trenes, y se toma un cortado, o varios, hablando de fútbol con quien cuadre.

Todo eso habita dentro del hombre común que el domingo lloró en La Bombonera con la medalla de campeón colgada del pecho.

Fuente: Clarín.com

lunes, 3 de diciembre de 2007

El electricista volador

Antes de dedicarse a los rallys, Loeb arreglaba enchufes.

Sébastien Loeb, las manos de un pianista al volante de un coche de carreras, se consagró este domingo como el mejor piloto de rallys de siempre tras apuntarse, en Gales, su cuarto título mundial consecutivo, todos ellos como piloto de Citroën. El francés igualó así a los finlandeses Juha Kankkunen (1986, 1987, 1991 y 1993) y Tommi Makkinen (de 1996 a 1999).

A sus 33 años, Séb es una roca mental. Y también lo sería físicamente si una lesión de espalda no le hubiera apartado del potro, las anillas y las volteretas. "Fui gimnasta durante 12 años", recuerda Loeb, que, antes de dejarlo, fue cuatro veces campeón de Alsacia e incluso se clasificó quinto en el campeonato francés. "Esta afición me la inculcó Guy, mi padre, que fue campeón universitario", explica el piloto, que, cuando se rompió, encaminó su vida hacia un ámbito bien distinto.

"Me puse a hacer de electricista, a arreglar enchufes, que siempre había sido el sueño de mi vida", ironiza. "En ocasiones pienso en el pasado, en todos los momentos malos que he atravesado, y trato de digerir la suerte que he tenido", ahonda el corredor, siempre con un aire desaliñado y bajo la gorra de BF Goodrich, el suministrador de neumáticos de su C4 World Rally Car (WRC).

Entre arreglos de fontanería y apaños de chispas, un vecino suyo que tenía un taller le preparó un coche para que corriera en alguna que otra prueba. Casualidad o no, era un Citroën. Desde entonces no ha dejado de ganar.

A pesar de que aterrizó en el Mundial ya mayor -en 1999, con 25 años-, Loeb ha aprovechado el tiempo. En 2003 pudo haberse estrenado como campeón si Guy Fréquelin, su director hasta ayer en Citroën, no le hubiera obligado a levantar el pie del acelerador con tal de amarrar el título de constructores para la genial marca francesa. Esa temporada ganó Petter Sölberg, con Subaru, pero desde entonces la dictadura de Loeb ha arrasado. No en vano es el piloto que más rallys ha ganado con 36, el que más triunfos ha sumado en una temporada, los 10 que consiguió en 2005, y el que ostenta la mejor racha, seis victorias consecutivas, ese mismo año.

Acompañado de su inseparable copiloto Daniel Elena, el francés volador terminó tercero el domingo en Gales. Rodó al trote, al ralentí, para no arriesgarse más de la cuenta. Cuando descendió del podio, le llovieron los elogios. El más curioso, el del finlandés Ari Vatanen, campeón en 1981. "Eso confirma lo que yo siempre había sospechado: que su bisabuelo tenía que ser finlandés, ya que, si no, no puede entenderse todo lo que ha conseguido".

Fuente: ELPAÍS.com